Vampblade Season 1, publicada por el sello Danger Zone de Action Lab Entertainment, es una obra que amalgama el género de terror, la acción desenfrenada y una profunda carga de metaficción. Creada por Jason Martin y Winston Young, esta primera temporada establece las bases de un universo donde los tropos del cómic de los años 90 se encuentran con una sensibilidad moderna, cruda y satírica. La historia no solo funciona como un relato de origen, sino como una deconstrucción de la figura de la "bad girl" de los cómics, dotándola de una mitología propia y un contexto urbano oscuro.
La trama sigue a Katie Carva, una joven cuya vida transcurre entre las estanterías de su propia tienda de cómics en Detroit. Katie es una entusiasta del medio, una experta en la cultura pop que conoce perfectamente las reglas de la narrativa secuencial. Sin embargo, su realidad cambia drásticamente cuando entra en posesión de un par de espadas místicas de origen desconocido: las Vampblades. Estas armas no son meros objetos inanimados; son artefactos simbióticos que otorgan a su portador habilidades sobrehumanas, pero a un costo físico y mental considerable.
El conflicto central de la primera temporada gira en torno a la amenaza de los Glaze. Estos seres son parásitos interdimensionales, una suerte de "vampiros espaciales" que han infiltrado la sociedad humana. Los Glaze poseen la capacidad de habitar cuerpos humanos, ocultándose a plena vista mientras se alimentan de la energía vital de la población. Lo que hace que la posición de Katie sea única —y peligrosa— es que las Vampblades le permiten ver a través del disfraz de estos invasores. Para el resto del mundo, los Glaze parecen ciudadanos comunes, pero a través de los ojos de Katie (y bajo la influencia de las espadas), se revelan como monstruos grotescos y letales.
Uno de los elementos más distintivos de *Vampblade Season 1* es su naturaleza metaficcional. Dentro del universo de la historia, existe un cómic antiguo llamado precisamente *Vampblade*. Katie utiliza los números de esa publicación clásica como si fueran un manual de instrucciones o un grimorio místico. Esta capa narrativa permite que la obra reflexione sobre la historia del medio, parodiando y homenajeando simultáneamente la estética de editoriales como Image o Chaos! Comics de finales del siglo XX. La protagonista es plenamente consciente de que está viviendo una fantasía de cómic, lo que añade un nivel de ironía y autoconsciencia que separa a esta obra de otros títulos de acción estándar.
A medida que avanza la temporada, Katie debe aprender a dominar el poder de las espadas mientras intenta mantener su cordura. El traje que se manifiesta cuando activa las armas es una armadura mística que evoca los diseños hiperbolizados de los 90, pero en este contexto, tiene una función biológica y protectora necesaria para sobrevivir a los enfrentamientos con los Glaze. La narrativa explora cómo la vida cotidiana de Katie se desmorona mientras se ve arrastrada a una guerra secreta que ocurre en los callejones y sombras de Detroit.
El tono de la serie es marcadamente Grindhouse. Hay una apuesta clara por la violencia estilizada, el humor negro y una estética visual vibrante que contrasta con la sordidez de los entornos urbanos. Winston Young aporta un estilo artístico que captura la energía del movimiento, esencial para las coreografías de combate donde las espadas son las protagonistas. La primera temporada se estructura como un descenso a la madriguera del conejo, donde cada descubrimiento sobre el origen de las espadas plantea nuevas preguntas sobre la verdadera naturaleza de la invasión silenciosa que sufre la Tierra.
En resumen, *Vampblade Season 1* es una propuesta que utiliza la nostalgia como herramienta para construir algo nuevo. No se limita a ser un cómic de acción con una protagonista fuerte; es un estudio sobre la obsesión por los cómics, la alienación urbana y la lucha contra un enemigo invisible. Para Katie Carva, ser una heroína no es un sueño hecho realidad, sino una carga sangrienta que la obliga a ver la fealdad del mundo que otros ignoran, armada únicamente con dos espadas hambrientas y su conocimiento de la cultura geek. Esta etapa inicial sienta las premisas de una mitología expansiva que desafía las expectativas del lector sobre el género de cazadores de monstruos.