Publicado originalmente a principios de los años 90 bajo el sello Piranha Press de DC Comics, *Epicuro el Sabio* (Epicurus the Sage) representa una de las colaboraciones más insólitas y brillantes de la narrativa secuencial estadounidense. Escrita por William Messner-Loebs e ilustrada por Sam Kieth, esta obra se aleja de las convenciones del cómic de género para proponer una sátira filosófica que es, al mismo tiempo, una aventura slapstick y un tratado sobre la condición humana.
La obra sitúa al lector en una versión anacrónica y vibrante de la Antigua Grecia. El protagonista es Epicuro, el filósofo que históricamente abogó por la búsqueda de la felicidad a través de la ausencia de dolor y el conocimiento. Sin embargo, el Epicuro de Messner-Loebs no es un académico distante, sino un hombre dotado de un sentido común inquebrantable que actúa como el eje de cordura en un mundo poblado por intelectuales egocéntricos y dioses caprichosos. Acompañado a menudo por un joven y belicoso Alejandro Magno —quien aquí ejerce de contrapunto impulsivo— y un Aristóteles obsesionado con la clasificación taxonómica de cualquier objeto o concepto, Epicuro recorre Atenas y sus alrededores resolviendo conflictos que oscilan entre lo mundano y lo metafísico.
El guion de Messner-Loebs destaca por su capacidad para humanizar y, en muchos casos, ridiculizar a las grandes figuras del pensamiento occidental. Platón es retratado como un idealista cuyas teorías sobre las Formas suelen chocar con la realidad física; Sócrates aparece como un tábano dialéctico cuya insistencia en preguntar acaba por agotar la paciencia de cualquiera. Esta deconstrucción de los "padres de la filosofía" no busca el insulto, sino la democratización del pensamiento: el cómic utiliza el humor para explicar conceptos complejos como la lógica aristotélica, el mito de la caverna o el hedonismo racional, logrando que el lector aprenda mientras se ríe de las excentricidades de los personajes.
El apartado visual es responsabilidad de Sam Kieth, cuyo estilo aquí es tan distintivo como en su obra posterior *The Maxx*. Kieth utiliza un trazo fluido, casi orgánico, que combina la caricatura extrema con un detallismo sorprendente en los fondos y la arquitectura clásica. Sus personajes poseen una expresividad física desbordante; las proporciones exageradas y las composiciones de página dinámicas refuerzan el tono satírico de la obra. El contraste entre los diálogos sesudos y el dibujo abigarrado y a veces grotesco de Kieth crea una atmósfera única que separa a *Epicuro el Sabio* de cualquier otro cómic histórico.
La estructura narrativa se divide en relatos que suelen involucrar la intervención de los dioses del Olimpo. En este universo, Zeus, Hera y el resto de las deidades no son figuras majestuosas, sino seres mezquinos, infantiles y profundamente disfuncionales cuyas disputas domésticas tienen consecuencias catastróficas para los mortales. Epicuro se ve obligado a mediar en estos conflictos divinos, utilizando la lógica y la observación empírica para resolver situaciones que otros intentarían solucionar mediante sacrificios o guerras.
En definitiva, *Epicuro el Sabio* es una obra que desafía las etiquetas. Es una comedia de enredo, un cómic de aventuras y una introducción a la filosofía clásica. Messner