John Sable

Jon Sable, Freelance: El mercenario de la jungla de asfalto

Publicado originalmente a principios de la década de los 80 por la editorial independiente First Comics, *Jon Sable, Freelance* es la obra definitiva de Mike Grell, un autor que logró amalgamar con maestría el espíritu de las novelas *pulp* de aventuras con el realismo descarnado del género negro contemporáneo. La serie no solo definió una era para el cómic independiente estadounidense, sino que presentó a uno de los protagonistas más complejos y carismáticos de la narrativa gráfica de finales del siglo XX.

La premisa de la obra se asienta sobre la figura de Jon Sable, un hombre cuya existencia está marcada por una dualidad fascinante y, a menudo, contradictoria. Sable es un antiguo cazador profesional y guía de safaris en África que, tras sufrir una tragedia personal devastadora que le arrebató a su familia y su modo de vida, se traslada a la ciudad de Nueva York. Allí, utiliza sus habilidades letales para trabajar como mercenario a sueldo, guardaespaldas y especialista en operaciones de alto riesgo. Sin embargo, para mantener su cordura y honrar una promesa interna, Sable lleva una doble vida: bajo el seudónimo de B.B. Sammant, es un exitoso y tierno autor e ilustrador de libros infantiles.

Esta dicotomía es el motor narrativo de la serie. Mientras que como Jon Sable se mueve por los bajos fondos, enfrentándose a terroristas, traficantes de armas y criminales de guante blanco en una jungla urbana implacable, como B.B. Sammant debe canalizar una sensibilidad y una inocencia que parecen imposibles para alguien con las manos manchadas de sangre. Esta lucha interna por preservar su humanidad en un entorno violento eleva el cómic por encima de las historias de acción convencionales de la época.

El entorno en el que se desarrolla la acción es fundamental. El Nueva York de Grell es sucio, peligroso y vibrante, capturando la estética de los años 80 con una precisión casi cinematográfica. Sable opera desde un apartamento de lujo que también funciona como su estudio de dibujo, rodeado de trofeos de su pasado en África y las herramientas de su oficio actual. La narrativa se apoya en un elenco de secundarios sólido, destacando a Myke Blacklock, su agente literaria y principal vínculo con su faceta creativa, cuya relación con Sable añade una capa de tensión romántica y pragmatismo a la trama.

Visualmente, *Jon Sable, Freelance* es un despliegue del talento de Mike Grell en su apogeo. Su dibujo se caracteriza por un dinamismo excepcional, una anatomía precisa y un diseño de página que favorece la narrativa cinematográfica. Grell utiliza el espacio en blanco y las sombras de manera estratégica para acentuar el tono de *film noir*, mientras que sus escenas de acción son coreografías detalladas que reflejan el entrenamiento militar y de caza del protagonista. Además, el autor presta una atención inusual al vestuario y la moda de la época, dotando a la serie de una identidad visual sofisticada y moderna.

El cómic también destaca por su estructura episódica, que a menudo se entrelaza con arcos argumentales de mayor envergadura que exploran el pasado de Sable en Rodesia (actual Zimbabue). Estos *flashbacks* no solo sirven para explicar su pericia técnica, sino para profundizar en el trauma que lo convirtió en el hombre cínico pero ético que es en el presente. A diferencia de otros antihéroes de los 80, Sable posee un código de honor estricto; no es un vigilante descontrolado, sino un profesional que entiende el peso de la violencia.

En resumen, *Jon Sable, Freelance* es un pilar del cómic de autor de los años 80. Es una obra que equilibra la adrenalina de las misiones de espionaje con una introspección psicológica profunda. Mike Grell construyó un relato sobre la pérdida, la redención y la supervivencia, demostrando que un héroe de acción puede ser, al mismo tiempo, un artista vulnerable. Para el lector interesado en el género de aventuras con tintes realistas y una ejecución técnica impecable, esta serie sigue siendo una referencia ineludible que conserva toda su fuerza narrativa décadas después de su creación.

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