James Bond – Felix Leiter

Dentro del vasto universo literario y gráfico de 007, la figura de Felix Leiter ha sido históricamente relegada al papel de eterno secundario, el aliado de la CIA que aparece para proporcionar apoyo logístico o información a James Bond. Sin embargo, la miniserie 'James Bond: Felix Leiter', publicada por Dynamite Entertainment, rompe con esta dinámica para otorgar al personaje el protagonismo absoluto que su compleja historia merece. Escrita por James Robinson y dibujada por Aaron Campbell, esta obra se aleja del glamour de los casinos y los coches de lujo para sumergirse en un relato de espionaje crudo, visceral y profundamente anclado en el género *noir*.

La trama nos presenta a un Felix Leiter que ya no forma parte activa de la Agencia. Tras los traumáticos eventos narrados en las novelas originales de Ian Fleming —específicamente el brutal ataque de un tiburón que le costó varios miembros—, Leiter sobrevive como un investigador privado y consultor de seguridad. Esta versión del personaje es fiel a la continuidad literaria: un hombre que camina con prótesis, que lidia con el dolor crónico y que posee una visión del mundo mucho más cínica y desgastada que la de su homólogo británico.

La historia arranca en Japón, un escenario que Robinson utiliza no como un simple decorado exótico, sino como un laberinto de sombras y contrastes. Leiter viaja a Tokio con una misión aparentemente sencilla: localizar a una antigua conocida, una espía rusa llamada Alena con la que comparte un pasado turbio. Lo que comienza como un ejercicio de rastreo y vigilancia pronto escala hacia una conspiración de dimensiones internacionales. La narrativa se aleja de las amenazas de dominación mundial típicas de los villanos de opereta para centrarse en un peligro mucho más tangible y aterrador: el terrorismo biológico y el fanatismo de culto.

El guion de James Robinson destaca por su capacidad para construir una atmósfera de tensión constante. A diferencia de las misiones de Bond, donde la acción suele ser explosiva y coreografiada, las peripecias de Leiter son metódicas y peligrosas. Aquí, el espionaje se siente como un trabajo sucio y agotador. Leiter no cuenta con el respaldo ilimitado del MI6; es un hombre solo en un país extranjero, confiando únicamente en su instinto y en los pocos contactos que aún le guardan lealtad. La relación entre Leiter y el entorno japonés está magistralmente trazada, explorando la sensación de aislamiento del protagonista.

El apartado visual de Aaron Campbell es, sin duda, uno de los pilares fundamentales de este cómic. Su estilo, caracterizado por un uso intensivo de las sombras y un realismo sucio, encaja a la perfección con el tono de la historia. Campbell logra transmitir la fragilidad física de Leiter sin restarle un ápice de letalidad. Las escenas de acción son secas y contundentes, huyendo de la espectacularidad gratuita para centrarse en la brutalidad del combate cuerpo a cuerpo. La paleta de colores, a menudo apagada y opresiva, refuerza esa sensación de estar ante un relato de "perdedores" que intentan hacer lo correcto en un mundo que ya no comprenden.

A lo largo de sus seis números, la miniserie profundiza en la psicología de Leiter. Se nos muestra a un hombre que, a pesar de sus limitaciones físicas y su desencanto profesional, mantiene un código ético inquebrantable. La aparición de elementos como una secta apocalíptica y el desarrollo de armas químicas añade una capa de urgencia a la trama, pero el núcleo del cómic sigue siendo el estudio de personaje. No es necesario que James Bond aparezca en las páginas para sentir que estamos en su universo; la sombra de 007 está presente, pero Leiter demuestra que tiene suficiente peso narrativo para sostener su propia mitología.

En conclusión, 'James Bond: Felix Leiter' es una pieza esencial para los seguidores del espionaje clásico. Es un cómic que dignifica al personaje, rescatándolo de la periferia para convertirlo en un héroe trágico y resiliente. Sin necesidad de florituras ni de recurrir a los tropos más desgastados de la franquicia cinematográfica, Robinson y Campbell entregan una obra madura, oscura y fascinante que redefine lo que significa ser un aliado en el peligroso mundo del espionaje internacional. Es, en esencia, una historia sobre la supervivencia, la lealtad y las cicatrices —tanto físicas como emocionales— que deja el deber.

Deja un comentario