*Light Brigade*, publicada originalmente en 2004 por DC Comics y posteriormente reeditada por Dark Horse, es una de las obras más singulares y ambiciosas dentro de la trayectoria del guionista Peter Tomasi y el dibujante Peter Snejbjerg. La obra se aleja de las convenciones del género de superhéroes para adentrarse en una amalgama de drama bélico histórico y fantasía teológica de tintes épicos. La premisa sitúa al lector en el invierno de 1944, en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial, específicamente durante la Batalla de las Ardenas, uno de los episodios más cruentos y desesperados del frente occidental.
La narrativa comienza siguiendo a un pelotón de soldados estadounidenses, hombres comunes agotados por el frío, el hambre y el trauma de la guerra. Sin embargo, lo que inicia como un relato crudo y realista sobre la supervivencia en las trincheras da un giro radical cuando este grupo de soldados se ve envuelto en un conflicto que trasciende el plano terrenal. Tras presenciar un fenómeno inexplicable en los bosques nevados, los protagonistas descubren que la guerra entre el Eje y los Aliados es solo un reflejo, o quizás una distracción, de una batalla milenaria entre fuerzas celestiales y demoníacas.
El núcleo argumental gira en torno a la recuperación de un artefacto de poder incalculable: la Espada de Dios (o la Luz). Este objeto ha caído en la Tierra y es buscado desesperadamente por los Grigori, ángeles caídos que fueron expulsados del Cielo y que ahora, aprovechando el caos y la oscuridad de la guerra mundial, pretenden utilizar la reliquia para asaltar las puertas del paraíso y reclamar su lugar por la fuerza. Los soldados, liderados por el reflexivo y atormentado Chris, son elegidos por una entidad celestial para convertirse en la "Brigada de la Luz", una última línea de defensa compuesta por mortales que deben portar armas imbuidas de energía divina para detener una invasión que condenaría no solo a la humanidad, sino a toda la creación.
Desde el punto de vista técnico, el guion de Tomasi destaca por su capacidad para equilibrar la jerga militar y la camaradería de los soldados con la grandilocuencia de la mitología judeocristiana. No se limita a presentar una lucha de "buenos contra malos", sino que explora la carga psicológica de hombres que, habiendo perdido la fe en medio de la carnicería humana, se ven obligados a convertirse en cruzados de una causa divina que apenas comprenden. La transición del realismo sucio a la fantasía épica se maneja con una sobriedad que evita que el relato caiga en lo ridículo, manteniendo siempre el foco en la humanidad de sus personajes.
El apartado visual de Peter Snejbjerg es fundamental para la identidad del cómic. Su estilo, caracterizado por un uso magistral de las sombras y una narrativa visual clara, logra capturar la atmósfera opresiva de los bosques europeos. Snejbjerg utiliza una paleta de colores que contrasta los grises y azules gélidos del invierno bélico con los estallidos de luz blanca y dorada que emanan de los seres sobrenaturales y las armas sagradas. El diseño de los ángeles caídos se aleja de los tropos habituales, presentándolos como figuras imponentes, aterradoras y ajenas a la comprensión humana, lo que refuerza la sensación de peligro constante.
*Light Brigade* es, en esencia, una odisea de redención y sacrificio. A través de sus páginas, la obra plantea preguntas sobre la naturaleza del deber y la posibilidad de encontrar luz en el momento más oscuro de la historia moderna. Es un cómic que exige atención por su densidad temática y que recompensa al lector con una historia autoconclusiva donde el horror de la guerra y la maravilla de lo divino convergen de manera orgánica. Sin recurrir a giros innecesarios, Tomasi y Snejbjerg construyen un relato sólido que permanece como un referente del género de fantasía oscura aplicada a contextos históricos.