Mars Attacks High School

Mars Attacks High School! es una propuesta que revitaliza la icónica franquicia de los cromos de Topps, trasladando el caos ultraviolento y satírico de los invasores de Marte a un escenario tan familiar como despiadado: los pasillos de un instituto estadounidense. Publicada por IDW Publishing, esta miniserie cuenta con el guion de Amy Chu y el arte distintivo de Pablo Tunica, ofreciendo una perspectiva fresca que equilibra el horror de la ciencia ficción clásica con los tropos del drama adolescente.

La premisa nos sitúa en un entorno escolar aparentemente genérico, donde las jerarquías sociales, el acoso y la apatía juvenil son la norma. El protagonista de esta historia es Seth, un joven brillante pero socialmente marginado que encaja perfectamente en el arquetipo del "nerd" de instituto. Seth es un entusiasta de la ciencia y un observador nato, cualidades que lo convierten en el primero en notar que algo no encaja en su pequeña comunidad. Mientras sus compañeros están absortos en sus teléfonos, en los deportes o en el baile de graduación, Seth empieza a detectar anomalías que nadie más parece percibir.

A diferencia de otras entregas de la franquicia donde la invasión es un asalto frontal masivo con rayos desintegradores y ciudades en llamas desde la primera página, Mars Attacks High School! opta por un enfoque de infiltración más sutil y perverso. Los marcianos, con sus característicos cerebros expuestos y trajes espaciales verdes, comprenden que para conquistar la Tierra primero deben entender y desmantelar sus estructuras sociales. ¿Qué mejor lugar para estudiar la debilidad humana y la maleabilidad de la mente que una escuela secundaria?

El guion de Amy Chu destaca por su capacidad para entrelazar la crítica social con el humor negro. La autora utiliza la presencia alienígena como un espejo de las ansiedades adolescentes. Los marcianos no son solo una amenaza externa; su comportamiento errático y su crueldad gratuita resuenan con la toxicidad que a veces se encuentra en los círculos sociales juveniles. La narrativa se construye sobre la tensión de saber que el peligro está presente, oculto a plena vista, mientras el resto del mundo sigue con sus vidas banales.

En el apartado visual, Pablo Tunica realiza un trabajo excepcional que se aleja del realismo genérico para abrazar un estilo más expresivo, visceral y ligeramente grotesco. Su trazo captura la esencia de los diseños originales de Wallace Wood y Norman Saunders, pero les otorga una energía moderna y caótica. Los marcianos de Tunica son tan aterradores como ridículos, manteniendo ese equilibrio precario que ha hecho que la franquicia perdure durante décadas. El diseño de los personajes humanos también refuerza la atmósfera del cómic: Seth no es un héroe de acción convencional, sino un chico cuya vulnerabilidad es palpable en cada viñeta.

La obra no escatima en los elementos que los fans esperan de un título de *Mars Attacks*. Aunque el enfoque inicial es de infiltración, el componente de "serie B" está muy presente. Hay tecnología estrafalaria, experimentos cuestionables y esa violencia desmedida y caricaturesca que define a la saga. Sin embargo, el acierto de esta miniserie es no depender exclusivamente del impacto visual de la destrucción, sino construir una trama de suspense donde el lector se pregunta cuándo y cómo se romperá la fachada de normalidad del instituto.

En conclusión, Mars Attacks High School! es una adición inteligente y entretenida al canon de los marcianos. Logra sacar a los invasores de su zona de confort (la destrucción de monumentos nacionales) para situarlos en un contexto íntimo y claustrofóbico. Es una historia sobre la supervivencia, no solo ante una amenaza interplanetaria, sino ante la jungla social que representa la adolescencia. Para el lector, es una oportunidad de ver el "Ack! Ack!" de siempre bajo una luz nueva, donde el verdadero terror no es solo ser desintegrado, sino no sobrevivir a la hora del almuerzo.

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