The Revisionist, publicada por la editorial AfterShock Comics, es una obra que se aleja de los tropos convencionales de la ciencia ficción para adentrarse en un thriller psicológico y visceral sobre los viajes en el tiempo. Escrita por Frank J. Barbiere y dibujada por Garry Brown, con colores de Lauren Affe, la serie propone una visión cruda y desencantada de lo que significa tener el poder de alterar el pasado, centrando su narrativa no tanto en la maravilla tecnológica, sino en el peso moral y el trauma que conlleva "corregir" la historia.
La trama sigue a Martin Monroe, un hombre fracturado por su pasado y distanciado de su presente. Martin no es un héroe en el sentido tradicional; es un individuo atormentado que hereda una responsabilidad que nunca pidió. Su padre, un inventor brillante pero ausente, fue el "Revisionista" original, un agente capaz de viajar a través del tejido temporal para eliminar anomalías o individuos que amenazan con desestabilizar el curso de la humanidad. Tras la desaparición de su progenitor, Martin es reclutado para ocupar su lugar, utilizando una tecnología que es tan avanzada como físicamente dolorosa de operar.
El concepto central del cómic es la "Revisión". A diferencia de otras historias de viajes en el tiempo donde los protagonistas intentan salvar a seres queridos o evitar tragedias personales, el trabajo de Martin es quirúrgico y, a menudo, violento. Se le envía a puntos específicos de la cronología para ejecutar acciones que mantengan la integridad del tiempo. Sin embargo, la narrativa plantea rápidamente una duda fundamental: ¿quién decide qué eventos deben ser revisados y bajo qué criterios? Esta ambigüedad ética es el motor que impulsa la evolución de Martin, quien se ve atrapado entre las órdenes de sus misteriosos benefactores y su propia brújula moral.
El guion de Barbiere destaca por su ritmo cinematográfico y su capacidad para entrelazar diferentes líneas temporales sin perder al lector. La estructura no es lineal, reflejando la desorientación del propio protagonista. A medida que Martin salta de una época a otra —desde campos de batalla históricos hasta escenarios futuristas—, la historia profundiza en la relación disfuncional entre padre e hijo. El legado familiar se presenta aquí como una maldición, una herencia de sangre y secretos que Martin debe desentrañar si quiere recuperar el control de su propia vida.
Visualmente, el trabajo de Garry Brown es determinante para establecer la atmósfera de la serie. Su estilo es sucio, anguloso y cargado de sombras, lo que refuerza la sensación de que estamos ante un relato de género *noir* disfrazado de ciencia ficción. No hay una estética limpia o reluciente en esta tecnología; los viajes temporales se sienten peligrosos, caóticos y agotadores. El trazo de Brown captura perfectamente la angustia en el rostro de Martin y la violencia de los enfrentamientos, mientras que la paleta de colores de Lauren Affe utiliza contrastes cromáticos para diferenciar las épocas, otorgando a cada "salto" una identidad visual única que ayuda a la narrativa.
The Revisionist es, en última instancia, una exploración sobre la responsabilidad y las consecuencias. La obra evita las paradojas complejas para centrarse en el "efecto mariposa" desde una perspectiva emocional. Cada vez que Martin altera el pasado, algo en él se rompe un poco más. El cómic desafía la idea de que el pasado puede ser arreglado sin un coste personal inmenso, sugiriendo que la historia, al igual que las cicatrices de una persona, define quiénes somos, y que intentar borrar los errores puede ser el error más grande de todos.
Para los lectores que buscan una historia de ciencia ficción con sustancia, que priorice el desarrollo de personajes y la atmósfera sobre la exposición técnica, este título ofrece una propuesta sólida y autoconclusiva. Es un recordatorio de que, aunque pudiéramos cambiar el ayer, siempre tendríamos que cargar con el peso de nuestras decisiones en el mañana. La obra se consolida como un thriller de espionaje temporal donde el mayor enemigo no es una organización malvada, sino el propio peso del tiempo y la sombra de un padre que nunca dejó de ser un enigma.