Conan y las Canciones de los Muertos

Conan y las Canciones de los Muertos (originalmente *Conan and the Songs of the Dead*) es una miniserie de cinco números publicada por la editorial Dark Horse Comics en 2006. Esta obra destaca dentro de la vasta cronología del cimmerio por reunir a un equipo creativo de alto calibre: el escritor Joe R. Lansdale, reconocido por su estilo crudo y sus incursiones en el terror y el *weird western*, y el dibujante Timothy Truman, quien posteriormente se convertiría en uno de los pilares visuales del personaje en la editorial.

La historia se sitúa en las implacables y áridas tierras de Estigia, un escenario que Lansdale utiliza para alejar a Conan de los entornos palaciegos o las selvas exuberantes, sumergiéndolo en un desierto asfixiante donde la supervivencia es la única ley. En este contexto, encontramos a un Conan que ya no es el joven impetuoso de sus primeras aventuras, sino un guerrero maduro, un mercenario curtido cuya visión del mundo es tan árida como el paisaje que recorre.

La premisa arranca cuando Conan, en medio de una travesía por las dunas estigias, se topa con un grupo de viajeros y un misterioso hechicero moribundo. Este encuentro no es fortuito y actúa como el catalizador de una odisea sobrenatural. El bárbaro se ve arrastrado, en parte por la promesa de riquezas y en parte por una serie de circunstancias que escapan a su control, a la búsqueda de un conocimiento prohibido conocido como las "Canciones de los Muertos". Estas canciones no son simples melodías, sino invocaciones nigrománticas de un poder devastador, capaces de alterar el equilibrio entre la vida y la muerte.

A diferencia de otras historias de espada y brujería que se centran exclusivamente en la acción física, Lansdale impregna el guion con un tono de horror gótico y visceral. La magia en este cómic no es algo brillante o heroico; es una fuerza corruptora, sucia y peligrosa que emana de las sombras de la Era Hiboria. Conan se enfrenta aquí a enemigos que no pueden ser derrotados simplemente con el acero de su espada, lo que obliga al personaje a recurrir a su instinto de supervivencia más primario y a una voluntad de hierro para no sucumbir a la locura que rodea las "Canciones".

El apartado gráfico de Timothy Truman es fundamental para establecer esta atmósfera. Su estilo, caracterizado por un trazo detallado, rugoso y cargado de texturas, captura a la perfección la suciedad del desierto, el sudor de los combatientes y la decrepitud de las entidades sobrenaturales. Truman logra que el lector sienta el calor del sol estigio y el frío de las tumbas antiguas. Su diseño de personajes huye de la idealización; su Conan es un hombre de músculos tensos y cicatrices reales, cuya presencia física domina cada viñeta.

La narrativa se estructura como un viaje lineal pero plagado de peligros crecientes. Acompañado por un grupo de aliados de dudosa moralidad, Conan debe navegar por un territorio donde la traición es constante. La dinámica entre los personajes secundarios y el cimmerio sirve para resaltar el código de honor bárbaro frente a la decadencia de las civilizaciones "civilizadas" que buscan el poder de las canciones para fines egoístas.

En resumen, *Conan y las Canciones de los Muertos* es una obra que expande el mito de Robert E. Howard aportando una sensibilidad moderna y oscura. No se limita a repetir los tropos del género, sino que los retuerce a través del prisma del horror. Es una descripción cruda de la lucha del hombre contra fuerzas que superan su comprensión, ambientada en uno de los rincones más inhóspitos del mundo hiborio. La obra funciona tanto para el lector veterano que busca una visión más madura del personaje como para el recién llegado que desea experimentar una historia autoconclusiva donde la aventura y el terror se entrelazan de forma indisoluble.

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