La figura de Robert E. Howard es, sin lugar a dudas, uno de los pilares fundamentales de la literatura de fantasía heroica y de aventuras del siglo XX. Aunque su creación más célebre es Conan el Cimmerio, el universo de Howard se extiende a través de diversos guerreros que encarnan el espíritu indómito de épocas olvidadas. Entre ellos destaca Cormac Mac Art, un personaje que, si bien nació en los relatos *pulp*, encontró en el noveno arte un vehículo perfecto para expandir su leyenda. El recopilatorio «Cormac Mac Art Completa de R. E. Howard», bajo el sello del CRG y la labor de recopilación de Kiliam, ofrece una visión integral de este guerrero gaélico en su tránsito por las viñetas.
La obra nos sitúa en una de las épocas más convulsas y fascinantes de la historia europea: el siglo V d.C. Tras la caída de la hegemonía romana en Britania, el territorio se convierte en un tablero de ajedrez sangriento donde facciones de sajones, pictos, vikingos y celtas luchan por la supremacía. En este escenario de "Edad Oscura", Cormac Mac Art no es un caballero de brillante armadura ni un rey con aspiraciones divinas; es un renegado de los clanes de Irlanda, un pirata y un mercenario que vive bajo su propio código de acero.
El cómic captura con precisión la esencia de la narrativa de Howard, adaptada magistralmente por guionistas que comprendieron que el género de "Espada y Brujería" no solo trata de músculos y acero, sino de una atmósfera de fatalismo y horror ancestral. Acompañado por su fiel y brutal compañero, el danés Wulfhere el Rompecráneos, Cormac recorre mares tormentosos y bosques densos donde la línea entre la historia y el mito se difumina. La dinámica entre ambos personajes es uno de los puntos fuertes de la obra, ofreciendo un contraste entre la astucia táctica del celta y la fuerza incontenible del vikingo.
Visualmente, esta recopilación es un testimonio de la era dorada de las revistas de cómics para adultos de los años 70 y 80, principalmente aquellas publicadas bajo el sello de Marvel en cabeceras como *Savage Sword of Conan*. El uso del blanco y negro, predominante en muchas de estas historias, no es una limitación, sino una herramienta narrativa que potencia la crudeza de los combates y la oscuridad de los elementos sobrenaturales. Los artistas logran plasmar una Britania sucia, fría y peligrosa, donde cada cicatriz en el rostro de los protagonistas cuenta una historia de supervivencia. El detallismo en las armaduras, las naves vikingas y los paisajes desolados sumerge al lector en una experiencia inmersiva que huye de la fantasía higienizada.
La estructura de las historias recopiladas varía desde relatos cortos autoconclusivos hasta arcos argumentales más extensos que exploran conspiraciones políticas y enfrentamientos con entidades que parecen extraídas de las peores pesadillas de la mitología nórdica y celta. A diferencia de otros héroes de Howard, Cormac Mac Art se mueve en un entorno que roza lo histórico, lo que otorga al cómic un peso específico de realismo sucio. No obstante, el elemento fantástico siempre acecha en las sombras, manifestándose en forma de antiguos cultos, reliquias malditas y criaturas que habitan en los márgenes del mundo conocido.
Esta edición completa es fundamental para entender la evolución del género en el cómic. Al reunir material que a menudo se encontraba disperso, permite apreciar la coherencia del personaje y la solidez de su mundo. La labor de adaptación respeta el ritmo trepidante de Howard, manteniendo diálogos directos y una narrativa visual que prioriza la acción orgánica. Es, en definitiva, una obra imprescindible para los amantes de la aventura clásica, que presenta a un héroe complejo en un mundo donde la única ley válida es la que se dicta con el filo de una espada. La recopilación del CRG por Kiliam se erige así como el archivo definitivo de un guerrero que, a pesar de vivir a la sombra de Conan, posee una identidad y una fuerza narrativa propias que merecen ser reivindicadas.