Lone, la obra escrita por Sylvain Runberg e ilustrada por Luc Brahy, se posiciona como una de las propuestas más crudas y fascinantes dentro del género de la ciencia ficción de supervivencia en el cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente bajo el sello de Le Lombard, esta serie se aleja de las epopeyas espaciales de grandes batallas galácticas para centrarse en una narrativa de escala humana, donde la tensión psicológica y el entorno hostil son los verdaderos protagonistas.
La premisa de Lone nos sitúa en un futuro donde la humanidad ha iniciado un ambicioso programa de colonización interestelar. El núcleo de la historia gira en torno a un grupo de adolescentes y jóvenes adultos que forman parte de una misión enviada al planeta Lone, un mundo que, en teoría, ha sido preparado para ser habitable. Sin embargo, el protocolo de aterrizaje fracasa estrepitosamente. Tras un accidentado descenso, los jóvenes se encuentran varados en un ecosistema alienígena desconocido, sin la supervisión de los adultos que debían guiarlos y con gran parte de su equipo tecnológico destruido o inaccesible.
Desde el primer volumen, Runberg establece un tono de urgencia constante. El guion no se pierde en exposiciones innecesarias sobre la política de la Tierra, sino que sumerge al lector directamente en el conflicto de supervivencia. El planeta Lone no es el paraíso prometido; es un entorno biológicamente agresivo, con una flora y fauna que desafían la lógica terrestre y que obligan a los protagonistas a adaptarse a una velocidad extrema si no quieren perecer. La ausencia de figuras de autoridad adultas transforma rápidamente la dinámica del grupo, evocando inevitablemente ecos de *El señor de las moscas*, pero trasladados a un contexto de ciencia ficción dura.
El desarrollo de la trama se apoya en dos pilares fundamentales: el misterio del planeta y la degradación de las relaciones sociales. A medida que los supervivientes intentan establecer un campamento y buscar suministros, surgen preguntas inquietantes: ¿Por qué falló la misión? ¿Qué secretos oculta la corporación que los envió allí? Y, lo más importante, ¿es Lone un planeta deshabitado o existe una presencia que los observa desde las sombras? Runberg maneja el ritmo con maestría, dosificando la información para mantener el suspense sin descuidar el estudio de personajes. Cada miembro del grupo reacciona de manera distinta al trauma: desde el colapso emocional hasta el surgimiento de liderazgos autoritarios y peligrosos.
En el apartado visual, Luc Brahy realiza un trabajo excepcional de construcción de mundo (*world-building*). Su estilo, de línea clara y realista, es ideal para una historia que requiere precisión técnica en la representación de la tecnología y una gran expresividad en los rostros de los jóvenes protagonistas. El diseño del planeta Lone es uno de los puntos fuertes del cómic; Brahy logra crear paisajes que resultan a la vez hermosos y amenazantes, utilizando una paleta de colores que refuerza la sensación de extrañeza y aislamiento. La narrativa visual es fluida, destacando especialmente en las secuencias de acción y en los momentos de tensión silenciosa donde el entorno parece cerrarse sobre los personajes.
Lone no es solo una historia de supervivencia física, sino también una exploración de la pérdida de la inocencia. Los protagonistas se ven obligados a tomar decisiones morales imposibles en un mundo donde las reglas de la civilización han dejado de existir. La obra evita los clichés del género juvenil para ofrecer una visión más madura y pesimista, donde el peligro no solo proviene de los depredadores alienígenas, sino de la propia naturaleza humana cuando es sometida a una presión insoportable.
En resumen, este cómic es una pieza imprescindible para los amantes de la ciencia ficción que buscan historias con peso psicológico y una ambientación inmersiva. Runberg y Brahy logran construir un relato sólido que cuestiona la ética de la colonización y la fragilidad de nuestras estructuras sociales, todo ello envuelto en una atmósfera de misterio que atrapa desde la primera página hasta el desenlace de su arco argumental. Es una obra que destaca por su sobriedad y su capacidad para generar una inquietud constante en el lector, consolidándose como un referente moderno del género de supervivencia en el noveno arte.