El Siglo de las Sombras

El Siglo de las Sombras, obra integral del autor Joaquim Aubert Puigarnau, más conocido como Kim, es una de las piezas más ambiciosas y detalladas del cómic histórico español contemporáneo. Tras su éxito colaborando con Antonio Altarriba en obras fundamentales como *El arte de volar* y *El ala rota*, Kim asume aquí el papel de autor total —guionista y dibujante— para sumergir al lector en la España del siglo XVIII, un periodo de contradicciones profundas donde la luz de la Ilustración luchaba por filtrarse a través de las densas tinieblas del fanatismo y la decadencia imperial.

La narrativa se estructura en torno a la figura de Casimiro, un joven de origen humilde que, por azares del destino y una necesidad imperiosa de supervivencia, se ve obligado a emprender un viaje que lo llevará desde la periferia rural hasta el corazón palpitante y corrupto de la corte de Madrid. Casimiro no es un héroe en el sentido clásico, sino un observador, un pícaro moderno que sirve como hilo conductor para retratar las distintas capas de una sociedad estamental que se resiste a morir. A través de sus ojos, el lector presencia el choque entre dos mundos: el de los "novatores" y científicos que abrazan la razón, y el de la Inquisición y las estructuras eclesiásticas que ven en cualquier avance un síntoma de herejía y desorden social.

El cómic destaca por su rigurosa ambientación. Kim no se limita a dibujar el siglo XVIII; lo reconstruye con una precisión casi arqueológica. La obra huye de la visión romántica o idealizada de la época para centrarse en la suciedad de las posadas, la precariedad de los caminos, la brutalidad de las cárceles y la hipocresía de los salones nobiliarios. El título, *El Siglo de las Sombras*, es un juego de palabras directo con el "Siglo de las Luces", sugiriendo que, en el contexto español, las sombras fueron mucho más alargadas y persistentes de lo que la historiografía oficial a veces admite.

Desde el punto de vista gráfico, el trabajo de Kim es excepcional. Su estilo, caracterizado por un trazo minucioso y un uso magistral del rayado para generar texturas y volúmenes, se adapta perfectamente a la atmósfera opresiva de la historia. El blanco y negro (o los tonos sepia, según la edición) refuerza esa sensación de grabado antiguo, dotando a las viñetas de una pátina de autenticidad que transporta al lector de inmediato a la España de Carlos III. La narrativa visual es pausada pero firme, permitiendo que los escenarios cobren tanto protagonismo como los personajes. Cada mercado, cada iglesia y cada indumentaria han sido estudiados para reflejar la realidad material de la época.

Temáticamente, la obra aborda la lucha por el conocimiento y la libertad individual frente al control estatal y religioso. Acompañando a Casimiro, encontramos a una galería de personajes secundarios que representan los diversos estamentos: desde intelectuales perseguidos hasta clérigos corruptos y militares desilusionados. La trama se mueve entre la intriga política, el drama social y la crónica de viajes, manteniendo un equilibrio que evita que el cómic se convierta en una simple lección de historia, convirtiéndolo en una experiencia humana vibrante.

En conclusión, *El Siglo de las Sombras* es una obra densa, rica en matices y visualmente impactante. Es un retrato crudo de una nación en una encrucijada, capturando el momento exacto en que la modernidad intentó asomar la cabeza en una tierra dominada por el peso de la tradición y el miedo al cambio. Para

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