Madman

Madman, la creación más emblemática del autor Mike Allred, representa uno de los hitos más singulares del cómic independiente estadounidense de los años 90. Desde su debut en 1990, la obra se ha distinguido por ser una amalgama perfecta entre el arte pop, la ciencia ficción de serie B de los años 50 y una profunda reflexión existencialista, todo ello envuelto en una estética vibrante y retro-futurista.

La historia se centra en Frank Einstein, un hombre que, tras morir en un accidente automovilístico, es reanimado por dos científicos poco convencionales: el Dr. Egon Boiffard y el Dr. Gillespie Flem. El protagonista carece de recuerdos de su vida anterior —su nombre real, Zane Townsend, es un misterio para él al inicio— y su cuerpo está cubierto de cicatrices, lo que le obliga a vestir un traje de cuerpo completo de color blanco con un distintivo rayo amarillo en el pecho y una máscara que oculta su rostro. El nombre "Frank Einstein" es un homenaje directo a dos figuras que definen su dualidad: el monstruo de Frankenstein y Albert Einstein.

A diferencia de los superhéroes tradicionales motivados por la venganza o el deber cívico, Frank Einstein es un héroe accidental impulsado por la curiosidad y la búsqueda de su propia identidad. Posee facultades físicas aumentadas, como una agilidad sobrehumana y reflejos prodigiosos, además de una leve capacidad psíquica que le permite tener premoniciones o percibir fenómenos que escapan al ojo humano. Sin embargo, su mayor característica es su personalidad: Frank es ingenuo, optimista y posee una sensibilidad casi infantil, lo que contrasta con la naturaleza a menudo bizarra y peligrosa de sus aventuras.

El escenario principal es Snap City, una metrópolis que funciona como un patio de recreo para lo fantástico. En este entorno, Madman se enfrenta a una galería de personajes y situaciones que parecen extraídos de las revistas *pulp*: robots con crisis de conciencia, alienígenas de dimensiones lejanas, científicos locos, mutantes y agentes gubernamentales. A pesar de lo estrafalario de las tramas, el núcleo del cómic siempre vuelve a la humanidad de Frank y su relación con Josephine "Joe" Lombard, su novia y principal ancla emocional. La relación entre ambos es uno de los pilares narrativos, aportando una calidez que equilibra el caos de la ciencia ficción.

Visualmente, *Madman* es una obra maestra del diseño. Mike Allred utiliza un estilo de línea clara que bebe directamente de maestros como Jack Kirby y la estética del arte pop de los años 60. El dibujo es dinámico, limpio y rebosante de energía. Un componente inseparable del éxito visual de la serie es el color de Laura Allred, cuyo trabajo eleva las composiciones de Mike, dotando a Snap City de una paleta cromática psicodélica y saturada que define la identidad del cómic.

Narrativamente, la obra no sigue una estructura lineal rígida. Allred se permite experimentar con el lenguaje del cómic, rompiendo la cuarta pared o insertando secuencias oníricas y filosóficas. Frank Einstein se pregunta constantemente sobre la naturaleza del alma, la vida después de la muerte y qué es lo que define a un ser humano. Estas digresiones intelectuales no lastran el ritmo, sino que enriquecen una propuesta que, bajo su superficie colorida, esconde una melancolía latente por la pérdida de la memoria y la búsqueda de un lugar en el mundo.

*Madman* ha pasado por diversas editoriales, incluyendo Tundra, Kitchen Sink Press, Dark Horse e Image Comics, manteniendo siempre su integridad creativa. Es una obra que celebra el medio del cómic en sí mismo, funcionando como un tributo a la era de plata pero con una sensibilidad moderna e independiente. Para el lector, acercarse a *Madman* es entrar en un universo donde lo imposible es cotidiano y donde la aventura sirve como vehículo para explorar la condición humana desde los ojos de alguien que ha nacido dos veces. Es, en esencia, un canto a la vida, la imaginación y la resiliencia del espíritu.

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