Viernes 13

La traslación de Jason Voorhees, el imparable asesino de la máscara de hockey, del celuloide a las viñetas es un fenómeno que ha permitido expandir la mitología de Crystal Lake más allá de las limitaciones presupuestarias y técnicas del cine. El cómic de *Viernes 13* no es una única serie continua, sino un compendio de etapas publicadas por distintas editoriales —principalmente Topps Comics, Avatar Press y WildStorm (DC Comics)— que exploran la naturaleza del mal encarnado en Jason desde ángulos que las películas apenas esbozaron.

La narrativa de estos cómics se asienta sobre la premisa fundamental de la franquicia: la maldición de los Voorhees y el terreno sagrado, pero corrupto, de Crystal Lake. Sin embargo, el formato impreso permite profundizar en la psique de los supervivientes y en la historia previa del lugar. A diferencia de las películas, donde la cámara suele ser una observadora externa, el cómic utiliza el monólogo interno para transmitir el terror psicológico de aquellos que se encuentran en el punto de mira del asesino.

En la etapa inicial bajo el sello Topps Comics en los años 90, la narrativa se centró en expandir los eventos de las películas contemporáneas, como *Jason Goes to Hell*. No obstante, su mayor aporte fue la experimentación con los *crossovers*, enfrentando a Jason con otros iconos del horror, lo que estableció una de las constantes del personaje en el papel: su capacidad para funcionar como una fuerza de la naturaleza que puede ser trasladada a diferentes contextos geográficos y temporales sin perder su esencia.

Posteriormente, Avatar Press tomó el relevo con un enfoque mucho más visceral y explícito. En esta etapa, el cómic de *Viernes 13* se despojó de cualquier atisbo de censura, centrándose en el "gore" creativo y en la invulnerabilidad física de Jason. Aquí, las historias suelen estructurarse como relatos de supervivencia extrema donde el entorno de Crystal Lake se convierte en un personaje más, una trampa mortal de la que es imposible escapar. Se explora la idea de Jason no solo como un asesino, sino como un ente vinculado a la tierra misma, cuya presencia altera la realidad de quienes se atreven a invadir su dominio.

La etapa de WildStorm, perteneciente a DC Comics, es considerada por muchos expertos como la más sólida a nivel narrativo y artístico. En estas miniseries y números especiales, se dota a la historia de una atmósfera gótica y opresiva. Los guionistas aprovechan para explorar el pasado de la familia Voorhees y las leyendas urbanas que rodean al campamento. Historias como *Abuser and the Abused* o *Bad Land* ofrecen una visión más cruda y realista de la violencia, alejándose por momentos del tono sobrenatural para enfocarse en la crueldad humana que precede y alimenta la leyenda de Jason.

Un elemento distintivo de los cómics de *Viernes 13* es el tratamiento visual. Mientras que en el cine el espectador está limitado por lo que la cámara muestra, los ilustradores de estas viñetas utilizan composiciones de página dinámicas para enfatizar la escala de Jason. Se le representa como una figura masiva, casi arquitectónica, que domina cada panel en el que aparece. El uso de las sombras y una paleta de colores donde predominan los tonos terrosos, verdes pantanosos y, por supuesto, el rojo intenso, refuerza la sensación de aislamiento y peligro inminente.

En resumen, el cómic de *Viernes 13* funciona como una pieza de acompañamiento esencial para los entusiastas del género *slasher*. No se limita a repetir la fórmula de "adolescentes en peligro", sino que construye un lore complejo sobre la inmortalidad, el trauma y la venganza. Es una obra que entiende que Jason Voorhees es más que un hombre con una máscara; es un mito moderno que encuentra en las viñetas el espacio ideal para desplegar toda su brutalidad sin las restricciones del mundo real. Cada arco argumental invita al lector a regresar a las aguas turbias de Crystal Lake, sabiendo que, en el mundo del cómic, la muerte es solo el comienzo de un nuevo capítulo de horror.

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