Transformers – Drift

Publicada originalmente por IDW Publishing en 2010, la miniserie 'Transformers: Drift' representa un hito fundamental en la mitología moderna de los habitantes de Cybertron. Escrita por Shane McCarthy —quien ya había explorado las dinámicas de poder en *All Hail Megatron*— e ilustrada por el aclamado artista Alex Milne, esta obra de cuatro números se aleja de las batallas a gran escala para ofrecer un estudio de personaje profundo, centrado en la redención, la identidad y el cambio de paradigma moral.

La narrativa se sitúa cronológicamente como una precuela y un relato de origen para Drift, un personaje que, a diferencia de los iconos de la Generación 1, no nació en la línea de juguetes de los años 80, sino que fue una creación original para los cómics de IDW. La historia nos presenta inicialmente a Deadlock, un guerrero Decepticon de una ferocidad inigualable y una puntería letal. Deadlock no es solo un soldado; es un activo valioso para la causa de Megatron, definido por su nihilismo y su eficiencia en el asesinato. Sin embargo, tras una serie de eventos que lo dejan a la deriva y desencantado con la brutalidad sin propósito de su facción, el protagonista termina varado en un planeta remoto, un suceso que marca el fin de Deadlock y el inicio de su transformación.

El núcleo del cómic explora el encuentro fortuito entre este antiguo asesino y una facción de Transformers que ha permanecido oculta de la guerra civil: el Círculo de Luz. Estos habitantes de una ciudad de cristal representan una filosofía radicalmente distinta a la dicotomía Autobot/Decepticon. No son guerreros por elección, sino guardianes de una cultura antigua y caballeresca. Es aquí donde McCarthy introduce a Wing, un personaje esencial que actúa como mentor y contrapunto ideológico de Deadlock. A través de su interacción, la obra examina la posibilidad de que un ser diseñado para la destrucción pueda encontrar un propósito en la protección y la disciplina espiritual.

Uno de los aspectos más destacados de la trama es la transición simbólica de las armas de fuego a la espada. Para Drift, renunciar a sus blásters no es solo una elección táctica, sino una renuncia a su pasado como ejecutor a distancia. El aprendizaje del manejo de la espada, específicamente de la "Gran Espada" que porta en su espalda, simboliza una conexión más íntima y responsable con la violencia que ejerce. El cómic detalla este entrenamiento no solo como un ejercicio físico, sino como una reconfiguración de su chispa (el alma de los Transformers).

Visualmente, el trabajo de Alex Milne es superlativo. Milne es ampliamente considerado uno de los mejores dibujantes de la franquicia por su capacidad para dotar de expresividad humana a estructuras mecánicas complejas. En 'Drift', Milne logra diferenciar claramente la estética industrial y agresiva de los Decepticons frente a la

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