El Cementerio – Boneyard

Boneyard, creada, escrita e ilustrada por Richard Moore, es una de las obras más distintivas y carismáticas del cómic independiente estadounidense de principios de los años 2000. Publicada originalmente por NBM Publishing, la serie logra una amalgama poco común entre la comedia de situación, el romance fantástico y el horror gótico, alejándose de los tropos sangrientos para centrarse en el desarrollo de personajes y el humor de diálogos punzantes.

La premisa de la historia comienza con Michael Paris, un hombre común y corriente que se encuentra en una encrucijada vital. Michael recibe la noticia de que ha heredado una propiedad de su abuelo recientemente fallecido: un cementerio ubicado en el remoto y pintoresco pueblo de Raven’s Hollow. Con la intención inicial de vender el terreno para saldar deudas y seguir con su vida, Michael viaja al lugar, solo para descubrir que el cementerio no es un simple camposanto abandonado, sino el hogar de una comunidad de criaturas sobrenaturales que han buscado refugio del mundo exterior.

El núcleo de *Boneyard* reside en su elenco de personajes, que subvierte los arquetipos clásicos del terror. Michael pronto se ve envuelto en la dinámica de este grupo de "monstruos" que resultan ser mucho más humanos que los habitantes del pueblo vecino. Entre ellos destaca Abbey, una vampiresa de apariencia juvenil y personalidad magnética que se convierte rápidamente en el interés romántico y el ancla emocional de la historia. A diferencia de las representaciones tradicionales de los vampiros, Abbey posee una vulnerabilidad y un sentido ético que desafían su naturaleza depredadora.

Acompañando a Abbey, encontramos a Ralph, un hombre lobo que lucha con su condición de forma más cómica que trágica; Nessie, una criatura del pantano con una sensibilidad sorprendente; y Leon, un demonio de dimensiones reducidas pero con un ego y un sarcasmo desbordantes que suele proporcionar el alivio cómico más ácido de la serie. La interacción entre Michael y estos seres constituye el motor narrativo, transformando la historia de una simple herencia en un relato sobre la familia elegida y la aceptación de la diferencia.

El conflicto principal de la obra se desarrolla en dos frentes. Por un lado, está la amenaza externa representada por las autoridades locales de Raven’s Hollow, específicamente por figuras de poder corruptas que desean expropiar el cementerio para fines comerciales, utilizando el miedo y el prejuicio hacia lo desconocido como herramienta de manipulación. Por otro lado, existe una amenaza sobrenatural latente que vincula el pasado del abuelo de Michael con fuerzas oscuras que ven en el cementerio un punto de acceso o un obstáculo para sus planes.

Visualmente, Richard Moore despliega un estilo que bebe directamente de la animación clásica y el *cartoon* de autor. Sus personajes poseen una expresividad exagerada pero sumamente efectiva, lo que permite que la comedia física funcione a la perfección. Sin embargo, Moore no descuida la atmósfera; el diseño de Raven’s Hollow y del propio cementerio está cargado de detalles góticos, sombras bien ejecutadas y una arquitectura que evoca los cuentos de hadas oscuros. El dibujo es limpio, con una línea clara que facilita la lectura y resalta la personalidad de cada criatura.

A medida que la trama avanza, *Boneyard* explora temas más profundos que la simple convivencia entre humanos y monstruos. La obra reflexiona sobre la gentrificación, la intolerancia religiosa y la búsqueda de identidad. Michael Paris evoluciona de ser un espectador reticente a convertirse en el protector de un ecosistema que el resto del mundo considera aberrante. La tensión entre el deseo de una vida normal y la responsabilidad hacia sus nuevos amigos genera un arco de crecimiento sólido y coherente.

En resumen, *Boneyard* es un cómic que destaca por su equilibrio. No es puramente una parodia, ya que se toma en serio sus momentos dramáticos y sus secuencias de acción, pero tampoco cae en el melodrama oscuro. Es una celebración de lo extraño, narrada con un ritmo ágil y un corazón evidente. Para el lector que busca una historia completa, con un principio y un fin definidos, y que aprecie la mezcla de fantasía urbana con el encanto de las tiras cómicas clásicas, la obra de Richard Moore se mantiene como un referente imprescindible del género.

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