La Liga de los Hombres Extraordinarios (Volumen 1), creada por el guionista Alan Moore y el dibujante Kevin O'Neill, es una de las obras fundamentales del cómic contemporáneo y una pieza clave dentro del sello America's Best Comics. Publicada originalmente entre 1999 y 2000, esta miniserie de seis números redefine el concepto de grupo de superhéroes al trasladar la narrativa a un contexto histórico y literario específico: la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX.
La premisa de la obra es tan audaz como meticulosa. Moore plantea un universo donde todas las ficciones de la época coexisten en una misma realidad. En el año 1898, el Imperio Británico se encuentra en un momento de esplendor aparente, pero acechado por amenazas que la inteligencia convencional no puede contener. Ante esta situación, Campion Bond —bajo las órdenes del misterioso "M"— recluta a un grupo de individuos con habilidades o naturalezas fuera de lo común para proteger los intereses de la corona.
El equipo está liderado por Mina Murray, personaje extraído de la novela *Drácula* de Bram Stoker. Lejos de ser la damisela en apuros, Murray se presenta como una mujer decidida y pragmática que debe lidiar con el estigma de su pasado. Su primera misión es localizar a Allan Quatermain, el legendario cazador de las novelas de H. Rider Haggard, quien se encuentra en un estado de decadencia física y moral en Egipto. A ellos se unen el Capitán Nemo, el príncipe indio y genio científico de Julio Verne, cuya tecnología a bordo del Nautilus supera cualquier avance de la época; Hawley Griffin, el sociópata invisible de H.G. Wells; y la dualidad de Henry Jekyll y Edward Hyde, la creación de Robert Louis Stevenson, que aporta tanto una mente brillante como una fuerza bruta incontrolable y monstruosa.
La trama principal del primer volumen gira en torno al robo de la "Cavorita", una sustancia antigravitatoria (procedente de *Los primeros hombres en la Luna* de Wells) que ha caído en manos de un cerebro criminal que opera desde el barrio de Limehouse, en el East End londinense. La Liga debe recuperar este material antes de que sea utilizado para desatar un conflicto bélico de proporciones catastróficas sobre la capital británica. Sin embargo, Moore no se limita a una historia de aventuras lineal; la narrativa está impregnada de intriga política, traiciones internas y una crítica mordaz al imperialismo y a la moralidad de la era victoriana.
El apartado visual de Kevin O'Neill es indisoluble del guion. Su estilo detallado, anguloso y en ocasiones grotesco, captura a la perfección la atmósfera sucia y opresiva del Londres industrial, así como la extravagancia de los elementos de ciencia ficción primitiva (steampunk). O'Neill llena cada viñeta de referencias visuales, carteles de época y cameos de otros personajes literarios, convirtiendo la lectura en un ejercicio de arqueología cultural.
Uno de los mayores logros de este volumen es la caracterización de sus protagonistas. Moore huye de la idealización heroica; los miembros de la Liga son individuos profundamente perturbados, cínicos o directamente peligrosos. La dinámica entre ellos no se basa en la amistad, sino en la necesidad y el beneficio mutuo, lo que genera una tensión constante que eleva el interés de la trama.
En resumen, el primer volumen de *La Liga de los Hombres Extraordinarios* es un ejercicio de intertextualidad sin precedentes. Es una obra que funciona en múltiples niveles: como un cómic de acción y aventuras trepidante, como un homenaje a la literatura de finales del siglo XIX y como una deconstrucción del mito del héroe. La edición que recopila esta historia completa permite apreciar la cohesión de un mundo donde la imaginación de los grandes autores clásicos cobra una vida nueva