Publicada originalmente de forma serializada en la revista francesa *V Magazine* en 1962, y posteriormente recopilada en un volumen integral por el editor Eric Losfeld en 1964, *Barbarella* de Jean-Claude Forest no es solo un cómic de ciencia ficción; es el punto de inflexión que marcó el nacimiento del cómic adulto moderno en Europa. Este primer volumen presenta a una heroína que rompió con todos los arquetipos femeninos de la época, alejándose de la figura de la "damisela en apuros" para convertirse en una aventurera espacial plenamente dueña de su voluntad y de su sexualidad.
La narrativa de este primer volumen nos sitúa en un futuro distante, donde la humanidad ha alcanzado un estado de sofisticación tecnológica y social considerable. La protagonista, Barbarella, es una viajera interestelar que recorre el cosmos en su nave con una actitud despreocupada y curiosa. La trama se pone en marcha cuando su nave sufre un percance que la obliga a aterrizar en el planeta Lythion, un mundo extraño, salvaje y regido por leyes que desafían la lógica terrestre. A partir de este momento, el cómic se estructura de forma episódica, llevando a la protagonista a través de una serie de encuentros con civilizaciones decadentes, criaturas fantásticas y peligros tecnológicos.
Uno de los pilares fundamentales de este volumen es la exploración de la ciudad de Sogo, un enclave de maldad y exceso construido sobre el "Mathmos", una sustancia viva y viscosa que se alimenta de las bajas pasiones y los pensamientos negativos de los habitantes de la ciudad. En este entorno, Barbarella se enfrenta a la tiranía de la Reina Negra, una antagonista que personifica la crueldad sofisticada. Sin embargo, el conflicto en la obra de Forest no se resuelve mediante la violencia convencional de los cómics de superhéroes estadounidenses, sino a través de la astucia, la diplomacia y, en muchos casos, la interacción física y sensorial.
El encuentro de Barbarella con Pygar, el ángel ciego, es quizás el arco más emblemático de este primer tomo. Pygar es un ser alado que ha perdido la capacidad de volar debido a la pérdida de su propósito y su fe. La interacción entre ambos personajes subraya el tono humanista y poético de la obra: Barbarella no solo busca sobrevivir o cumplir una misión, sino que actúa como un catalizador de cambio para aquellos que encuentra en su camino. A través de su relación con Pygar, Forest explora temas como la redención y la recuperación de la identidad.
Visualmente, el trabajo de Jean-Claude Forest en este primer volumen es revolucionario. Su dibujo se aleja de la rigidez de la "línea clara" tradicional de la escuela franco-belga para abrazar un trazo más orgánico, fluido y sensual. Las composiciones de página son innovadoras para su tiempo, utilizando el espacio para transmitir la inmensidad del cosmos y la claustrofobia de las estructuras orgánicas de Lythion. El diseño de vestuario y de maquinaria refleja la estética del "pop art" y el futurismo de los años 60, influyendo profundamente en la moda y el diseño de producción cinematográfico posterior.
Desde una perspectiva crítica, *Barbarella – Volumen 1* es una sátira de las convenciones de la *space opera*. Forest utiliza el género para comentar sobre la libertad individual y la liberación sexual. Barbarella es un personaje que no pide permiso para existir; su desnudez y sus encuentros íntimos son tratados con una naturalidad que, en su momento, desafió la censura y cambió para siempre la percepción del cómic como un medio exclusivamente infantil.
En resumen, este primer volumen es una obra de atmósfera surrealista y ritmo onírico. No busca ofrecer una narrativa lineal de causa y efecto, sino sumergir al lector en un universo donde la maravilla y el peligro coexisten. Es la crónica de una mujer libre en un universo extraño, un testimonio de la creatividad desbordante de Forest y una pieza esencial para comprender la evolución del noveno arte hacia la madurez temática y visual.