Transformers Infestation

Transformers: Infestation representa un hito singular en la trayectoria editorial de IDW Publishing, al ser el componente central del primer gran evento crossover que involucró a varias de sus licencias más potentes. Publicada en 2011, esta miniserie de dos números no solo expande el lore de los habitantes de Cybertron, sino que los sitúa en un escenario de horror cósmico y supervivencia que rompe con la dinámica tradicional de la guerra civil entre Autobots y Decepticons.

La premisa de la obra se sustenta en una brecha dimensional. La amenaza no proviene de una facción política o militar conocida, sino de una entidad externa: la "Infección". Este virus interdimensional, originado en el universo de *Zombies vs. Robots*, comienza a filtrarse en distintas realidades, afectando tanto a seres orgánicos como a entidades mecánicas. A diferencia de un virus biológico estándar, esta corrupción transmuta a sus víctimas en una suerte de no-muertos agresivos, cuya única finalidad es expandir el hambre de una conciencia colectiva conocida como el "Undercity".

La narrativa se localiza principalmente en Las Vegas, un escenario que sirve de contraste visual entre el brillo de las luces de neón y la oscuridad de la amenaza que acecha. El catalizador de la historia es Galvatron. En esta continuidad de IDW, Galvatron no es simplemente un Megatron reformateado, sino un guerrero ancestral, bárbaro y profundamente inestable que opera fuera de las jerarquías convencionales de los Decepticons. Su llegada a la Tierra, impulsada por sus propios objetivos oscuros y su conexión con el "Corazón de las Tinieblas", es lo que involuntariamente abre la puerta a la invasión de los no-muertos.

Desde el punto de vista de los Autobots, la crisis presenta un desafío logístico y moral sin precedentes. Optimus Prime, acompañado por un equipo que incluye a personajes como Kup, Prowl y Bumblebee, debe gestionar una situación donde las reglas del combate han cambiado. No se trata de capturar territorio o proteger recursos, sino de contener un brote que convierte a los humanos en monstruos y que amenaza con asimilar la propia tecnología cybertroniana. La tensión

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