Defectos, la obra escrita por Beñat Iturbe e ilustrada por Eider Eibar, se posiciona como una de las propuestas más honestas y necesarias dentro del panorama de la novela gráfica contemporánea. Publicada por Harriet Ediciones, esta obra se aleja de los tropos habituales del género para ofrecer un relato crudo, pero profundamente humano, sobre la identidad, la percepción social y la convivencia con la discapacidad física.
La narrativa se centra en la vida de Ane, una joven que utiliza una silla de ruedas debido a una discapacidad física. Sin embargo, el guion de Iturbe evita caer en el melodrama fácil o en la narrativa de "superación" condescendiente que suele plagar este tipo de historias. En su lugar, el cómic nos presenta una crónica de la cotidianidad. La trama sigue a Ane en su transición hacia la vida adulta, explorando sus relaciones familiares, sus amistades, sus deseos y, sobre todo, la forma en que el entorno —tanto físico como social— condiciona su autonomía y su autopercepción.
El título, *Defectos*, funciona como un eje conceptual irónico y provocador. A través de sus páginas, la obra cuestiona qué es lo que la sociedad etiqueta como un "defecto" y cómo esas etiquetas terminan definiendo a las personas por encima de sus capacidades o su personalidad. La historia no solo trata sobre la discapacidad de Ane, sino sobre las carencias y las imperfecciones de todos los personajes que la rodean. Es un espejo que refleja las inseguridades universales, el miedo al rechazo y la búsqueda de un lugar en un mundo diseñado bajo estándares de una supuesta "normalidad" que resulta ser, en la práctica, excluyente.
Desde el punto de vista artístico, el trabajo de Eider Eibar es fundamental para la transmisión del mensaje. Su estilo se caracteriza por un trazo expresivo y dinámico que huye del realismo rígido para abrazar una estética más fluida y emocional. El uso del color es narrativo: las tonalidades no solo ambientan las escenas, sino que subrayan el estado anímico de la protagonista. Eibar logra que la silla de ruedas no sea un elemento externo o un accesorio, sino una extensión integrada del lenguaje corporal de Ane, capturando con precisión la fisicidad de sus movimientos y los obstáculos arquitectónicos que se convierten en antagonistas silenciosos de la historia.
La estructura narrativa de la obra es episódica pero cohesionada, permitiendo al lector ser testigo de la evolución psicológica de la protagonista. No hay grandes giros de guion ni artificios épicos; la fuerza de *Defectos* reside en la autenticidad de sus diálogos y en la capacidad de los autores para retratar momentos de vulnerabilidad sin despojar a los personajes de su dignidad. Se abordan temas complejos como la sexualidad, la sobreprotección familiar y la mirada ajena —esa mezcla de lástima e incomodidad que Ane debe navegar a diario— con una naturalidad que invita a la reflexión sin resultar aleccionadora.
Uno de los mayores logros del cómic es su capacidad para generar empatía a través de la especificidad. Al profundizar en los detalles de la vida de Ane, la obra termina hablando de temas universales: la necesidad de ser visto por quien uno es y no por lo que le falta, y la lucha constante por la independencia. *Defectos* es, en última instancia, una disección de las barreras invisibles que construimos como sociedad.
En resumen, esta novela gráfica es una pieza esencial para entender el cómic social actual. Beñat Iturbe y Eider Eibar han construido un relato sólido que destaca por su sensibilidad y su valentía técnica. Es una obra que no busca respuestas sencillas, sino que prefiere plantear las preguntas adecuadas sobre la diversidad funcional y la condición humana, consolidándose como un referente de inclusión narrativa sin florituras ni concesiones.