Bad Dog

*Bad Dog*, escrita por Joe Kelly e ilustrada por Diego Greco, es una de las propuestas más viscerales, cínicas y descarnadas que han surgido del catálogo de Image Comics. Lejos de las narrativas heroicas o los tropos románticos asociados tradicionalmente a la figura del licántropo, esta obra se posiciona como una sátira negra que utiliza lo sobrenatural para diseccionar la decadencia humana, la alienación y la búsqueda de un propósito en un mundo que parece haber perdido el rumbo.

La historia se centra en Lou, un hombre que sufre de una forma de licantropía que dista mucho de ser una maldición gótica o un don de poder. Para Lou, ser un hombre lobo es simplemente otra capa de suciedad en una vida ya de por sí miserable. Lou es un cazarrecompensas alcohólico, malhablado y profundamente autodestructivo que apenas logra mantener la compostura entre una borrachera y la siguiente. No es el lobo alfa que lidera una manada, sino un "perro malo" que deambula por los márgenes de la sociedad, tratando de ignorar tanto su humanidad residual como su naturaleza bestial.

Acompañando a Lou se encuentra Wendell, su compañero de fatigas y, en muchos sentidos, su brújula moral, aunque esta sea una brújula bastante abollada. Wendell es un predicador de baja estatura, exconvicto y con una visión del mundo tan pragmática como retorcida. La dinámica entre ambos constituye el núcleo emocional y cómico de la serie. Mientras Lou representa el caos impulsivo y la fuerza bruta descontrolada, Wendell aporta el ingenio, la estrategia y una verborrea incesante que intenta, a menudo sin éxito, dar sentido a las situaciones absurdas y violentas en las que se ven envueltos.

El escenario de *Bad Dog* es una versión hiperbolizada y mugrienta de la realidad contemporánea. A través de sus encargos como cazarrecompensas, la pareja se cruza con una galería de personajes grotescos que sirven a Joe Kelly para lanzar dardos envenenados contra la cultura popular, la religión, la política y la propia naturaleza del sueño americano. La trama no se detiene en la acción por la acción; cada enfrentamiento y cada persecución es una excusa para explorar el vacío existencial de Lou. El protagonista no lucha contra monstruos externos para salvar el mundo, sino que lucha contra su propio reflejo en el fondo de una botella de whisky, tratando de decidir si vale la pena seguir siendo "humano" en un entorno que premia la falta de escrúpulos.

Visualmente, el trabajo de Diego Greco es fundamental para establecer la identidad del cómic. Su estilo es detallado, sucio y expresivo, capturando a la perfección la atmósfera de sordidez que impregna el guion de Kelly. Greco no escatima en mostrar la fealdad de los entornos: bares de mala muerte, moteles decadentes y callejones oscuros cobran vida con una paleta de colores que refuerza la sensación de resaca constante que vive el protagonista. El diseño de Lou en su forma lobuna es especialmente notable; no es una criatura majestuosa, sino un animal desgarbado y peligroso que refleja el desorden interno de su psique.

Uno de los mayores logros de *Bad Dog* es su tono. Kelly, conocido por su capacidad para mezclar el humor irreverente con momentos de profunda vulnerabilidad (como ya demostró en *I Kill Giants* o su etapa en *Deadpool*), logra que el lector empatice con un protagonista que, sobre el papel, resulta repulsivo. La obra transita con agilidad entre la comedia física más salvaje y el drama existencialista, sin que ninguna de las dos facetas se sienta fuera de lugar.

En definitiva, *Bad Dog* es un cómic sobre la identidad y la redención, o más bien, sobre la dificultad de encontrar ambas cuando uno se siente un error de la naturaleza. Es una lectura cruda, recomendada para quienes buscan una historia que desafíe las convenciones del género sobrenatural y que no tenga miedo de ensuciarse las manos en el proceso. No hay héroes aquí, solo supervivientes que intentan llegar al final del día sin morder a nadie que no se lo merezca.

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