Los Exiliados de Asceltis (título original: *Les Exilés d'Asceltis*) es una de las obras más representativas de la fantasía heroica dentro del panorama del cómic europeo contemporáneo, específicamente dentro de la prolífica escuela de la editorial francesa Soleil. Escrita por el experimentado guionista Nicolas Jarry e ilustrada con maestría por Paolo Deplano, esta saga se erige como un pilar fundamental para los amantes del género que buscan una construcción de mundo (*worldbuilding*) sólida, madura y visualmente impactante.
La narrativa nos traslada al mundo de Asceltis, un universo vasto y antiguo que se encuentra en un momento de cambio tectónico, tanto política como espiritualmente. La premisa central gira en torno a una era de decadencia y el resurgimiento de fuerzas que se creían olvidadas o mitificadas. En este contexto, la historia no se centra en un único héroe de linaje real o destino manifiesto, sino en un grupo heterogéneo de individuos que comparten una característica común: son parias. Estos son los "Exiliados", seres marcados por el destino, rechazados por sus propias sociedades y obligados a converger en una misión que trasciende sus propios intereses personales.
El trasfondo de Asceltis está profundamente arraigado en la existencia de los Reyes-Dioses, entidades de inmenso poder que antaño gobernaron y moldearon la realidad. Sin embargo, el equilibrio se ha roto. Una sombra antigua y malévola, que amenaza con consumir la luz y la vida del continente, comienza a manifestarse a través de presagios y actos de violencia sistemática. La estructura social de Asceltis, dividida en razas y castas con prejuicios profundamente arraigados, se muestra incapaz de reaccionar ante la magnitud de la amenaza, lo que obliga a que la salvación surja de los márgenes de la civilización.
El guion de Nicolas Jarry destaca por su capacidad para entrelazar la épica a gran escala con el desarrollo íntimo de sus personajes. Los protagonistas no son arquetipos planos; cada uno carga con un pasado traumático, deudas morales y una ambigüedad ética que los aleja de la dicotomía clásica del bien contra el mal. La narrativa explora temas como la predestinación frente al libre albedrío, la corrupción del poder institucionalizado y la redención a través del sacrificio. La dinámica del grupo de exiliados es el motor de la obra, mostrando cómo la necesidad de supervivencia y un objetivo común pueden forjar vínculos entre aquellos que, en circunstancias normales, serían enemigos naturales.
En el apartado visual, Paolo Deplano realiza un trabajo excepcional que define la identidad de la serie. Su estilo se caracteriza por un detallismo minucioso en el diseño de vestuarios, armas y arquitectura, lo que otorga a Asceltis una sensación de realidad tangible y vivida. Las criaturas y los entornos naturales están imbuidos de una atmósfera que oscila entre lo majestuoso y lo opresivo, logrando que el entorno sea un personaje más en la trama. El uso del color es igualmente estratégico, empleando paletas que refuerzan el tono emocional de cada escena, desde los gélidos páramos del norte hasta las sombras densas de los bosques ancestrales.
La estructura de la obra sigue el esquema de la gran búsqueda o *quest*, pero se permite digresiones políticas y mitológicas que enriquecen la experiencia de lectura. No se trata simplemente de un viaje de un punto A a un punto B, sino de un descenso a las profundidades de la historia de un mundo que se niega a morir. La tensión se mantiene constante gracias a un ritmo narrativo que alterna secuencias de acción coreografiadas con precisión y momentos de exposición necesarios para comprender la complejidad de las fuerzas en juego.
En resumen, Los Exiliados de Asceltis es una obra imprescindible para quienes buscan una fantasía que respete