Postal

Postal, publicada por el sello Top Cow de Image Comics y creada por Matt Hawkins y Bryan Hill, con arte de Isaac Goodhart, es una de las propuestas más singulares y perturbadoras del género de suspense y crimen en el cómic contemporáneo. La obra se aleja de los tropos habituales de superhéroes para sumergirse en un thriller psicológico ambientado en un rincón olvidado de los Estados Unidos, donde la moralidad es un concepto elástico y la supervivencia depende de un orden extremadamente rígido.

La historia se desarrolla íntegramente en Eden, Wyoming, un pueblo que no figura en los mapas oficiales y que funciona como un ecosistema cerrado. Eden es un santuario para criminales fugitivos; un lugar donde asesinos, estafadores y prófugos de la justicia pueden vivir en paz, siempre y cuando respeten una única regla fundamental: no cometer crímenes dentro de los límites del pueblo. La paz de Eden no se basa en la redención, sino en la necesidad pragmática de anonimato. Si alguien rompe la ley en Eden, atrae la atención de las autoridades federales, poniendo en peligro la seguridad de toda la comunidad. Por ello, la justicia interna es rápida, brutal y definitiva.

El eje central de la narrativa es Mark Shiffron, el cartero del pueblo. Mark es un joven con síndrome de Asperger, lo que le otorga una perspectiva única y desapasionada de su entorno. Su condición le permite observar patrones, detalles y anomalías que otros pasan por alto, pero también lo convierte en un paria emocional en un lugar lleno de secretos. Como cartero, Mark es el único habitante que tiene acceso legal a la correspondencia de todos, lo que lo sitúa en una posición de poder involuntario: él conoce las conexiones, los miedos y los pasados de sus vecinos simplemente analizando el flujo de información que entra y sale de Eden.

La trama se dispara cuando un asesinato ocurre dentro de los límites del pueblo, rompiendo la frágil estabilidad de la comunidad. Mark, impulsado por su necesidad de orden y lógica, comienza a investigar el suceso, lo que lo lleva a descubrir las capas de corrupción y los oscuros cimientos sobre los que se construyó Eden. A través de sus ojos, el lector descubre que el pueblo es gobernado con puño de hierro por la alcaldesa, Laura Shiffron, quien es además la madre de Mark. La relación entre ambos es el núcleo emocional de la serie: una mezcla de pragmatismo gélido, control materno y una forma muy particular de amor distorsionado por las circunstancias extremas en las que viven.

El guion de Bryan Hill y Matt Hawkins destaca por su capacidad para construir una atmósfera de tensión constante. No se trata de una obra de acción frenética, sino de un estudio de personajes y de la naturaleza del mal. Postal plantea preguntas incómodas sobre la justicia: ¿Es posible crear una sociedad funcional basada exclusivamente en el crimen? ¿Puede un hombre que no comprende las sutilezas de la emoción humana ser el único juez moralmente íntegro en un nido de víboras?

Visualmente, Isaac Goodhart aporta un estilo limpio y detallado que contrasta con la sordidez de la trama. Su dibujo no busca el sensacionalismo, sino la claridad narrativa, permitiendo que las expresiones faciales y el lenguaje corporal de Mark transmitan la desconexión y la intensidad de su proceso mental. El uso del color y la ambientación rural de Wyoming refuerzan la sensación de aislamiento y claustrofobia, a pesar de los espacios abiertos.

En resumen, Postal es un ejercicio magistral de *noir* moderno. Es una obra que disecciona la psicología del criminal y la complejidad de las relaciones familiares bajo presión. Al centrarse en un protagonista con una neurodivergencia tratada con respeto y profundidad, el cómic ofrece una mirada refrescante y analítica sobre el caos humano. Es una lectura esencial para quienes buscan historias maduras, donde el misterio no reside solo en quién cometió el crimen, sino en por qué una sociedad decide que el silencio es el precio aceptable para la libertad.

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