Historiascopio 1-3 no es solo una recopilación de relatos cortos; es el mapa genético de uno de los autores más fundamentales del cómic contemporáneo europeo: Paco Roca. Esta obra, que agrupa las piezas publicadas originalmente en los albores del siglo XXI, funciona como un caleidoscopio narrativo donde el autor valenciano comienza a pulir las herramientas que más tarde le otorgarían el reconocimiento internacional. A través de sus páginas, el lector se sumerge en un ejercicio de experimentación temática y formal que evita las estructuras lineales para centrarse en la captura de momentos, sensaciones y fragmentos de realidad.
La estructura de este volumen integral se define por su heterogeneidad. No existe un único hilo conductor argumental, sino una cohesión emocional y estilística. Roca utiliza el formato de la historia corta para explorar diversos géneros que van desde el costumbrismo más crudo hasta la ciencia ficción especulativa, pasando por el relato histórico y la reflexión existencial. Esta variedad permite observar la versatilidad de un autor que, ya en sus inicios, se negaba a ser encasillado en un solo registro. Cada relato funciona como un microcosmos cerrado, una ventana a una situación específica que, a pesar de su brevedad, logra dejar una huella profunda en el lector gracias a una economía narrativa envidiable.
Uno de los pilares fundamentales de Historiascopio es la exploración de la memoria y el paso del tiempo, temas que se convertirían en la obsesión central de la bibliografía posterior de Roca. En estos relatos, el autor ya demuestra una sensibilidad especial para retratar la fragilidad humana y la melancolía de lo cotidiano. Los personajes que habitan estas páginas suelen ser individuos comunes enfrentados a dilemas internos, a la soledad o a la incomprensión de un mundo que cambia más rápido que ellos. No hay grandes héroes ni epopeyas grandilocuentes; el drama reside en los pequeños gestos, en los silencios y en las decisiones mínimas que definen una vida.
Desde el punto de vista visual, Historiascopio 1-3 es un testimonio de la evolución técnica del dibujante. Se percibe una transición desde un trazo más deudor de la tradición del cómic europeo clásico hacia la depuración de la "línea clara" que hoy es su seña de identidad. El uso del color y del bitono en diferentes secciones del libro no es meramente estético, sino narrativo; Roca emplea la paleta cromática para establecer atmósferas, diferenciar planos temporales o subrayar el estado anímico de sus protagonistas. La composición de la página es dinámica pero siempre legible, priorizando la claridad de la historia sobre el artificio visual gratuito.
Otro aspecto relevante es la capacidad del autor para el mimetismo genérico. En las historias de corte fantástico o futurista, Roca no se pierde en la construcción de mundos complejos, sino que utiliza esos escenarios como metáforas de problemas sociales o psicológicos actuales. Por otro lado, en los relatos de ambientación histórica, se aprecia un rigor documental que no entorpece la fluidez del guion, sino que le aporta una capa de veracidad necesaria para que el lector conecte con el contexto.
En conclusión, Historiascopio 1-3 es una pieza esencial para entender el panorama del cómic español de las últimas décadas. Es una obra que invita a la relectura pausada, permitiendo descubrir detalles en el dibujo y matices en los diálogos que pueden pasar desapercibidos en un primer contacto. Para el seguidor de Paco Roca, es el documento que explica de dónde vienen obras maestras como *Arrugas* o *La casa*. Para el lector casual, es una antología de historias inteligentes, bellamente ilustradas y profundamente humanas que demuestran que el noveno arte es el vehículo perfecto para diseccionar la complejidad del alma humana sin necesidad de recurrir a la pirotecnia visual. Es, en definitiva, un ejercicio de honestidad creativa que mantiene su vigencia y frescura a pesar del paso de los años.