Star Wars: Boba Fett – Muerte, mentiras y traición no es solo un cómic más dentro de la vasta cronología de la franquicia; es la obra que terminó de cimentar la mística del cazarrecompensas más famoso de la galaxia durante la década de los 90. Publicado originalmente por Dark Horse Comics, este volumen recopila una trilogía de historias interconectadas: *Bazar de Bar-Kooda* (1995), *Cuando la gorda canta* (1996) y *Un asesinato de lo más sucio* (1997). El equipo creativo detrás de esta pieza es fundamental para entender su tono: el guionista John Wagner (co-creador de *Judge Dredd*) y el dibujante Cam Kennedy.
La trama se sitúa en la era de la Nueva República, dentro de la continuidad ahora conocida como *Legends*. En este contexto, Boba Fett ya ha escapado del pozo del Sarlacc y ha recuperado su estatus como el mercenario más eficiente y temido de la galaxia. La narrativa se aleja de los conflictos épicos entre la Alianza Rebelde y el Imperio para sumergirse de lleno en el fango del submundo criminal, específicamente en los asuntos internos de los clanes Hutt.
El hilo conductor de las tres historias es la relación contractual entre Boba Fett y Gorga el Hutt, el sobrino del fallecido Jabba. La premisa inicial parece sencilla: Gorga desea eliminar a un pirata espacial llamado Bar-Kooda, cuya presencia interfiere con sus intereses comerciales y personales. Sin embargo, lo que comienza como un contrato de asesinato estándar se transforma rápidamente en una enrevesada comedia negra de enredos diplomáticos, traiciones familiares y ambición desmedida.
A lo largo de las páginas, Fett se ve envuelto en las nupcias de Gorga con Anachro, la hija de un Hutt rival llamado Orko. Lo que debería ser una alianza estratégica entre familias criminales se convierte en un campo de batalla donde el honor no existe y la lealtad se compra al mejor postor. Boba Fett actúa aquí no como un protagonista heroico, sino como una fuerza de la naturaleza imparcial. Su único código es el cumplimiento del contrato, lo que lo lleva a navegar por situaciones absurdas y violentas con un estoicismo absoluto.
El guion de John Wagner destaca por su crudeza y un humor muy ácido que recuerda a sus trabajos en el cómic británico. Wagner entiende que Fett funciona mejor cuando habla poco y actúa con una precisión quirúrgica. El diálogo es escueto, dejando que la acción y el entorno narren la historia. La galaxia que se presenta aquí es sucia, decadente y poblada por criaturas grotescas que parecen sacadas de una pesadilla industrial.
Visualmente, el trabajo de Cam Kennedy es el alma del cómic. Su estilo es inconfundible: utiliza una paleta de colores apagados, con predominancia de verdes, ocres y azules metálicos que refuerzan la sensación de un universo desgastado. El diseño de la armadura de Fett, siempre abollada y sucia, y la representación de los Hutts como masas de carne corrupta y sudorosa, dotan a la obra de una identidad visual única que se aleja del brillo de las películas originales. Kennedy logra que la tecnología de Star Wars parezca pesada, ruidosa y real.
En *Muerte, mentiras y traición*, el lector encontrará una exploración profunda de la política de los bajos fondos. No hay Jedis, no hay discursos sobre la libertad; solo hay créditos, deudas de sangre y la implacable eficiencia de un hombre con un casco mandaloriano. La obra explora la idea de que, en un universo en guerra, los que realmente mueven los hilos son aquellos que operan en las sombras, y que incluso los seres más poderosos de la galaxia, como los Hutts, temen el sonido de unas espuelas metálicas acercándose por un pasillo oscuro.
Este volumen es esencial para cualquier coleccionista porque define la personalidad "clásica" de Boba Fett: un profesional que no toma partido, que no busca venganza personal y que considera que su reputación es su activo más valioso. Es un estudio sobre la amoralidad en un entorno donde la supervivencia depende de ser más rápido y más astuto que el resto. Sin recurrir a grandes giros de guion innecesarios, la obra se mantiene firme como un western espacial puro, donde la traición es la moneda de cambio y la muerte es la única constante.