StrongArm

*StrongArm* es una obra que ocupa un lugar fascinante en la cronología del cómic independiente estadounidense, situándose en la intersección entre el género negro más puro y la ciencia ficción distópica de finales de los años 90. Escrita por Brian Michael Bendis y dibujada por Phil Hester, esta miniserie publicada originalmente bajo el sello Shadowline de Image Comics representa un ejercicio de estilo donde la narrativa procedimental se encuentra con el ciberpunk de baja fidelidad. Como experto en el medio, es imperativo analizar esta obra no solo por su trama, sino por lo que supuso para la evolución creativa de sus autores.

La historia nos traslada a un futuro cercano, denso y opresivo, donde la tecnología no ha servido para liberar al hombre, sino para encadenarlo a nuevas formas de servidumbre industrial y criminal. El protagonista de este relato es Robby, un hombre cuya existencia está definida por una prótesis masiva: un brazo cibernético de grado industrial que le otorga una fuerza devastadora, pero que también actúa como un estigma físico y social. Robby no es el arquetipo de superhéroe con mejoras tecnológicas; es, en esencia, un trabajador de cuello azul atrapado en un mundo de delincuencia de cuello blanco. Su "StrongArm" (brazo fuerte) es tanto su herramienta de trabajo como su maldición, una pieza de maquinaria pesada injertada en su humanidad que lo convierte en el ejecutor ideal para aquellos que operan en las sombras de la metrópolis.

La sinopsis arranca cuando Robby, intentando mantener un perfil bajo y sobrevivir en los márgenes de la legalidad, se ve envuelto en una conspiración que supera con creces su comprensión y su rango salarial. Lo que comienza como un encargo aparentemente rutinario —un trabajo de recuperación o protección típico del submundo criminal— escala rápidamente hacia una persecución frenética. Robby descubre que posee algo, o sabe algo, que las corporaciones dominantes y las facciones corruptas de la ciudad no pueden permitir que circule libremente. A partir de este punto, el cómic se transforma en un "thriller" de supervivencia donde el protagonista debe utilizar su única ventaja física para abrirse paso a través de una red de traiciones.

Uno de los pilares fundamentales de *StrongArm* es el guion de Bendis. En esta etapa de su carrera, el autor ya dominaba el diálogo naturalista y rítmico que más tarde lo haría famoso en títulos como *Powers* o *Ultimate Spider-Man*. Aquí, utiliza esa verborrea característica para dotar de humanidad a personajes que, en manos de otro escritor, serían meros clichés del género "noir". La interacción entre Robby y los personajes secundarios está cargada de una tensión eléctrica, donde lo que no se dice es tan importante como lo que se grita. La narrativa evita las florituras innecesarias para centrarse en la inmediatez del peligro y en la psicología de un hombre que se siente más máquina que humano.

Por otro lado, el apartado visual de Phil Hester es el complemento perfecto para esta atmósfera asfixiante. Hester emplea un estilo de alto contraste, con un uso magistral de las masas de negro que recuerda al trabajo de artistas como Mike Mignola o Frank Miller en *Sin City*. Las sombras en *StrongArm* no son solo un recurso estético; son un elemento narrativo que oculta las intenciones de los personajes y subraya la suciedad del entorno urbano. El diseño del brazo mecánico de Robby huye de la estética estilizada de los cómics de superhéroes convencionales; es tosco, hidráulico y visualmente pesado, transmitiendo al lector la sensación de que cada movimiento requiere un esfuerzo físico real y doloroso.

El cómic explora temas profundos sin necesidad de recurrir a largos monólogos filosóficos. La deshumanización a través de la tecnología, la alienación del individuo en la gran urbe y la lucha por la redención en un sistema diseñado para el fracaso son los motores que impulsan la trama. Robby es un personaje trágico que busca desesperadamente un sentido de identidad más allá de la función mecánica para la que fue diseñado.

En conclusión, *StrongArm* es una pieza esencial para los amantes del cómic que buscan historias autoconclusivas con una identidad visual

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