Sundance, la obra del aclamado autor italiano Paolo Bacilieri, se erige como una de las piezas más introspectivas y visualmente fascinantes del cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente bajo el sello de Coconino Press y editada en español por Ediciones La Cúpula, esta novela gráfica no es simplemente un *western* al uso, sino una deconstrucción del mito, una reflexión sobre la identidad y un estudio melancólico sobre el fin de una era.
La trama se centra en la figura histórica de Harry Alonzo Longabaugh, mundialmente conocido como el Sundance Kid. Sin embargo, Bacilieri se aleja de la narrativa convencional de forajidos y tiroteos para situarnos en un terreno mucho más ambiguo y psicológico. La historia arranca con una premisa que desafía la versión oficial de la historia: ¿qué ocurrió realmente en aquel tiroteo en Bolivia en 1908? A partir de este interrogante, el autor nos sumerge en un relato que sigue los pasos de un hombre que, bajo el nombre de William Long, intenta vivir una existencia anónima mientras el peso de su propia leyenda y los fantasmas de su pasado lo persiguen incansablemente.
El guion de Bacilieri se estructura como un rompecabezas emocional. No busca la adrenalina de la persecución, sino la cadencia pausada de la memoria. A través de una narrativa no lineal, el lector acompaña a Longabaugh en un viaje que es tanto físico como espiritual, recorriendo paisajes que van desde las vastas llanuras del Oeste americano hasta los rincones más recónditos de la Sudamérica de principios del siglo XX. El cómic explora la transición del mundo salvaje a la modernidad industrial, capturando ese momento preciso en que los hombres que vivían al margen de la ley se convierten en anacronismos vivientes, reliquias de un tiempo que la civilización ya no está dispuesta a tolerar.
Uno de los pilares fundamentales de *Sundance* es, sin duda, el apartado gráfico. Paolo Bacilieri es un maestro del detalle y la arquitectura de la página. Su estilo, caracterizado por un trazo denso, un uso magistral del sombreado y una atención obsesiva a las texturas, dota a la obra de una atmósfera casi tangible. Cada viñeta está cargada de información visual que refuerza la sensación de realismo sucio y, al mismo tiempo, de ensoñación poética. El autor utiliza composiciones de página complejas, donde el diseño arquitectónico de los edificios y la inmensidad de la naturaleza se entrelazan para reflejar el estado interno del protagonista. La capacidad de Bacilieri para capturar la expresividad en los rostros cansados y las manos curtidas de sus personajes añade una capa de humanidad que eleva el relato por encima de la mera crónica histórica.
Temáticamente, la obra profundiza en la construcción del mito. Bacilieri cuestiona cómo la cultura popular y el cine han moldeado nuestra percepción de figuras como Butch Cassidy y el propio Sundance, contrastando esa imagen heroica y romántica con la realidad cruda de la supervivencia y el olvido. Es un cómic sobre la soledad del hombre frente a su destino y la imposibilidad de escapar de uno mismo, incluso cuando se cambia de nombre y de continente.
En conclusión, *Sundance* es una obra densa, madura y profundamente cinematográfica en su concepción, aunque puramente técnica en su ejecución secuencial. Es un título imprescindible para quienes buscan en el noveno arte una experiencia que trascienda los géneros establecidos. Bacilieri no solo narra la posible supervivencia de un forajido, sino que firma un réquiem visual por el Salvaje Oeste, recordándonos que, a veces, la mayor aventura no es el asalto a un tren, sino el intento de reconciliarse con el propio pasado antes de que el tiempo borre todas las huellas. Una lectura exigente que recompensa al lector con una belleza melancólica y una profundidad psicológica rara vez vista en el género.