Cavewoman: Jungle Jam representa uno de los puntos álgidos en la trayectoria editorial de Meriem Cooper, el personaje insignia creado por Budd Root a principios de los años 90. Publicado bajo el sello de Basement Comics (y posteriormente asociado a Amryl Entertainment), este título se desmarca de las narrativas convencionales de superhéroes para sumergirse de lleno en el género de la supervivencia prehistórica, el *pulp* y la aventura de alto voltaje.
La premisa fundamental de la serie, y que en *Jungle Jam* se explora con una intensidad particular, sitúa al lector en Marshville, una pequeña ciudad de Oregón que, debido a un accidente científico, es transportada millones de años atrás en el tiempo, aterrizando en pleno periodo Cretácico. En este entorno hostil, Meriem Cooper, una joven que ha desarrollado capacidades físicas sobrehumanas —fuerza, agilidad y sentidos agudizados— tras años de adaptación solitaria en la selva, se convierte en la protectora de los supervivientes humanos frente a una fauna letal.
En *Jungle Jam*, la narrativa se aleja de las tramas urbanas de Marshville para centrarse exclusivamente en la relación de Meriem con su entorno natural. El cómic funciona como una crónica de la vida cotidiana de la protagonista en la profundidad de la selva, donde la línea entre cazador y presa es extremadamente delgada. La historia se estructura a través de una serie de encuentros y desafíos que Meriem debe superar, no solo para garantizar su propia supervivencia, sino para mantener el equilibrio en un ecosistema donde los dinosaurios no son monstruos, sino animales territoriales y peligrosos.
El guion de Budd Root en este número destaca por su economía de palabras, permitiendo que la acción visual dicte el ritmo de la lectura. No se trata de una obra cargada de diálogos expositivos; la narrativa es visceral y directa. Meriem se enfrenta a diversas especies de depredadores, desde velocirraptores hasta imponentes tiranosaurios, en secuencias de combate que están coreografiadas con una precisión anatómica sorprendente. La obra explora la dualidad de la protagonista: por un lado, su vulnerabilidad humana y su conexión emocional con el mundo que dejó atrás; por otro, su transformación en una guerrera implacable que utiliza el entorno a su favor.
Visualmente, *Jungle Jam* es un escaparate del talento de Root. El estilo artístico es el pilar central de la obra, caracterizado por un dibujo detallado que rinde homenaje a los grandes maestros de la ilustración fantástica y el *pin-up*. Root logra un contraste fascinante entre la belleza estética de Meriem y la crudeza gráfica de la violencia prehistórica. El diseño de los dinosaurios huye de las representaciones infantiles, optando por un realismo amenazador que enfatiza el peligro constante de la selva. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan la sensación de claustrofobia que produce la vegetación densa, creando una atmósfera de tensión constante.
Un aspecto relevante de este cómic es cómo aborda el concepto de la "mujer contra la naturaleza". Meriem no es una damisela en apuros, sino el ápice de la cadena alimenticia en su sector de la jungla. *Jungle Jam* profundiza en su conocimiento del terreno, sus tácticas de rastreo y su capacidad de improvisación. El cómic también toca, de forma tangencial pero efectiva, la soledad de la protagonista y cómo su aislamiento ha moldeado una psique que es mitad civilizada y mitad salvaje.
Para el coleccionista y el seguidor del cómic independiente, *Cavewoman: Jungle Jam* es una pieza clave porque encapsula la esencia de lo que hizo popular a la serie: una mezcla de aventura clásica, arte de alta calidad y una protagonista carismática que rompe con los moldes tradicionales. Es una lectura esencial para entender la evolución de Meriem Cooper antes de que las tramas se volvieran más complejas o se cruzaran con otros universos. En definitiva, es un ejercicio de narrativa visual pura donde la selva es tan protagonista como la propia Cavewoman, ofreciendo una experiencia de lectura inmersiva en un mundo donde solo los más fuertes y astutos logran ver el amanecer.