*Supurbia Vol. 1*, escrita por Grace Randolph e ilustrada por Russell Dauterman, representa una de las aproximaciones más frescas y audaces al género de los superhéroes de la última década. Publicada originalmente por BOOM! Studios, esta obra se aleja de las convenciones habituales de las grandes editoriales para situar el foco narrativo no en las batallas épicas por el destino del universo, sino en el complejo y a menudo turbio tejido social que se desarrolla en el ámbito privado de los justicieros.
La premisa de este primer volumen es tan directa como fascinante: ¿cómo es la vida cotidiana de las familias de los superhéroes más poderosos del mundo? La historia nos traslada a una exclusiva comunidad cerrada, una urbanización de lujo donde residen los miembros de la Meta-Legion, el grupo de héroes predominante en este universo. Sin embargo, el protagonismo no recae sobre los héroes en sí, sino sobre sus cónyuges, parejas e hijos. A través de sus ojos, el lector descubre que vivir a la sombra de un semidiós moderno no es el cuento de hadas que la prensa proyecta, sino una existencia marcada por el aislamiento, las apariencias forzadas y secretos que amenazan con desmoronar la estabilidad global.
El guion de Randolph utiliza la estructura de un drama coral, similar a las dinámicas de las series de televisión de alta sociedad o los *reality shows* de lujo, pero subvertidos por el elemento fantástico. La narrativa se construye a través de las interacciones en "Supreme Street", la calle principal de esta comunidad. Aquí conocemos a personajes como Eve, la recién llegada y esposa del líder del grupo, Sovereign. A través de su proceso de adaptación, el lector se introduce en una jerarquía social implacable donde cada gesto es analizado y cada debilidad es ocultada.
Entre los residentes encontramos arquetipos profundamente humanos: Helen, la esposa del veterano Marine Liberty, que lucha por mantener la imagen de la familia perfecta mientras lidia con las grietas de un matrimonio de décadas; Jeremy, el esposo de la guerrera mística Batu, quien ofrece una perspectiva necesaria sobre la masculinidad y el rol de cuidador en un entorno de poder extremo; y Tia, cuya relación con la heroína Hella introduce tensiones sobre el pasado y la redención. Cada uno de estos personajes aporta una capa de complejidad que transforma el cómic en un estudio psicológico sobre la fama, la lealtad y el sacrificio personal.
El apartado visual, a cargo de un Russell Dauterman en ascenso, es fundamental para el éxito de la propuesta. Su estilo limpio, detallado y vibrante captura a la perfección la dicotomía de *Supurbia*. Por un lado, presenta la estética impecable de la clase alta estadounidense, con jardines perfectos y mansiones de ensueño