Cazafantasmas: Infestación (originalmente *Ghostbusters: Infestation*) representa uno de los hitos más curiosos y oscuros dentro de la trayectoria editorial de los investigadores de lo paranormal en IDW Publishing. Publicada originalmente en 2011, esta miniserie de dos números no es solo una aventura aislada, sino que forma parte integral del primer gran evento *crossover* de la editorial, donde el universo de los Cazafantasmas colisiona con una amenaza interdimensional que afecta simultáneamente a otras franquicias como *Transformers*, *G.I. Joe* y *Star Trek*.
La premisa de este cómic nos sitúa en una Nueva York que, aunque acostumbrada a las manifestaciones ectoplásmicas, se enfrenta a algo que desafía la ciencia de Egon Spengler y la intuición de Ray Stantz. La historia arranca cuando una brecha en la realidad permite que una infección proveniente de una dimensión conocida como el "Vacío Inferior" (The Undervoid) comience a filtrarse en nuestro mundo. A diferencia de los fantasmas tradicionales, que son residuos energéticos o almas en pena, la amenaza de *Infestación* es de naturaleza biológica y viral: una plaga de no-muertos que busca consumir y asimilar toda forma de vida y energía.
El guion, a cargo de Erik Burnham —quien se consolidaría tras este trabajo como el escritor definitivo de la franquicia en el mundo del cómic—, logra capturar con precisión quirúrgica las voces de Peter Venkman, Ray Stantz, Egon Spengler y Winston Zeddemore. La narrativa comienza con una llamada de rutina que rápidamente escala hacia lo desconocido. Los Cazafantasmas se encuentran con entidades que no responden a los protocolos habituales de captura. Estos seres no son simplemente apariciones; son "infestados", una suerte de híbridos entre zombis y parásitos dimensionales que ponen a prueba la capacidad de adaptación del equipo.
Uno de los puntos más destacados de esta obra es el contraste tonal. Mientras que los diálogos mantienen el humor sarcástico y la camaradería cínica que define a la franquicia, el apartado visual nos sumerge en el horror puro. El dibujo de Kyle Hotz es fundamental para lograr esta atmósfera. Hotz, conocido por su estilo detallado, macabro y cargado de sombras, se aleja de la estética más caricaturesca o limpia de otras entregas de los Cazafantasmas. Su interpretación de los monstruos es grotesca y visceral, lo que refuerza la sensación de que el equipo está lidiando con una amenaza mucho más peligrosa y "sucia" que un simple poltergeist de clase 5.
A lo largo de las páginas, el lector acompaña a los protagonistas en un proceso de investigación científica contrarreloj. Egon y Ray deben modificar su tecnología de protones para enfrentarse a una biología alienígena, mientras Winston y Peter intentan contener el caos en las calles de Manhattan. La trama explora cómo una empresa diseñada para capturar fantasmas se las arregla cuando el enemigo es una infección que se propaga como un virus, planteando dilemas sobre la efectividad de sus equipos y la seguridad de la propia ciudad.
*Cazafantasmas: Infestación* funciona perfectamente como una historia autoconclusiva para aquellos que solo buscan una dosis de acción paranormal, pero también sirve como una pieza de un rompecabezas más grande. Aunque no es necesario haber leído los cómics de *Transformers* o *G.I. Joe* para entender la trama, el trasfondo de la invasión dimensional añade una capa de urgencia cósmica que rara vez se ve en las historias individuales del grupo.
En resumen, este cómic es una lectura esencial para los seguidores de la franquicia que deseen ver a los héroes de Nueva York fuera de su zona de confort. Es una mezcla equilibrada entre la ciencia ficción teórica, el horror corporal y la comedia de situación que define a los personajes. Sin recurrir a giros predecibles, la obra logra expandir el