Aliens: Nido (título original: *Aliens: Hive*), publicada originalmente por Dark Horse Comics en 1992, se erige como una de las obras más singulares y perturbadoras dentro del vasto canon expandido de la franquicia Xenomorfo. Escrita por Jerry Prosser e ilustrada por el icónico Kelley Jones, esta miniserie de cuatro números se aleja deliberadamente de la narrativa de acción militarista establecida por la secuela cinematográfica de James Cameron para sumergirse en los abismos del horror psicológico, la adicción y la ambición científica desmedida.
La trama se centra en dos personajes complejos y moralmente ambiguos: el doctor Stanislaw Mayakovsky y su socia, una ladrona de guante blanco llamada Ellen. Mayakovsky es un científico brillante pero caído en desgracia, cuya carrera ha sido destruida por su obsesión y adicción a la "Jalea Real", una sustancia química extremadamente rara y potente secretada por las Reinas Alien. Esta sustancia no solo es la droga más valiosa y adictiva de la galaxia, capaz de potenciar las capacidades humanas hasta límites insospechados, sino que también representa el único interés vital de un hombre que ha perdido todo rastro de ética profesional.
El conflicto motor de la obra es un audaz plan de infiltración. A diferencia de otras historias donde los humanos llegan a un nido para exterminar a la especie, Mayakovsky y Ellen viajan a un mundo infestado con un propósito puramente extractivo. Para lograrlo, han diseñado una herramienta tecnológica sin precedentes: Norbert, un Alien sintético. Este organismo robótico, diseñado para imitar a la perfección la fisiología, el olor y el comportamiento de un Xenomorfo real, sirve como el "caballo de Troya" definitivo. Controlado remotamente, Norbert debe infiltrarse en el corazón de la colmena para recolectar la preciada jalea sin alertar a los miles de guerreros que custodian a la Reina.
Lo que define a *Aliens: Nido* por encima de otras entregas es su atmósfera asfixiante. Jerry Prosser construye un guion donde la tensión no proviene únicamente del peligro externo de las criaturas, sino de la fragilidad de la psique humana y la desconfianza mutua entre los protagonistas. La narrativa explora la naturaleza de la adicción, mostrando cómo el deseo por la Jalea Real nubla el juicio de Mayakovsky, convirtiendo la misión en un descenso suicida hacia las profundidades de un infierno biológico.
El apartado visual de Kelley Jones es, sin duda, el elemento más distintivo del cómic. Jones, conocido por su estilo gótico y sus proporciones exageradas, reimagina al Xenomorfo no como una máquina biológica elegante, sino como una pesadilla grotesca y viscosa. Su uso de las sombras profundas y los contrastes violentos acentúa la sensación de claustrofobia dentro de los túneles del nido. Bajo su trazo, la arquitectura orgánica de los Aliens se siente viva, húmeda y amenazante, alejándose del realismo técnico para abrazar un expresionismo que encaja perfectamente con el tono de horror puro de la historia.
El cómic también profundiza en la jerarquía y el funcionamiento interno de la colmena, tratando a los Aliens no solo como monstruos, sino como un ecosistema complejo con sus propias reglas químicas y sociales. La interacción entre el sintético Norbert y los Aliens reales proporciona algunos de los momentos más tensos de la obra, cuestionando la frontera entre lo artificial y lo biológico.
En resumen, *Aliens: Nido* es una pieza fundamental para entender la evolución de la franquicia en el noveno arte. Es un relato de "atraco imposible" trasladado al escenario más hostil del universo, donde el verdadero horror no reside solo en los dientes de los Xenomorfos, sino en lo que los seres humanos están dispuestos a sacrificar para alimentar sus obsesiones. Es una obra oscura, visualmente impactante y temáticamente densa que prescinde de las "florituras" de la ciencia ficción convencional para entregar una experiencia de horror visceral y psicológico.