Broz es una obra fundamental para entender la evolución de la ciencia ficción distópica en el mercado franco-belga de principios de los años 2000. Escrita por el prolífico guionista francés Jean-David Morvan e ilustrada por el artista argentino Walter Taborda, esta serie se aleja de los convencionalismos del género para ofrecer una visión visceral, tecnificada y profundamente cínica del futuro de la humanidad. La obra se sitúa en un escenario donde la ingeniería genética, la decadencia urbana y la estratificación social extrema convergen en un relato de acción frenética y existencialismo bélico.
La trama se desarrolla en un futuro indeterminado en el que la Tierra ha dejado de ser el hogar idílico de la humanidad para convertirse en un campo de batalla fragmentado. En este contexto, el término "Broz" no es solo un nombre, sino una designación para una casta específica de guerreros. Estos individuos son el resultado de procesos de clonación y manipulación genética avanzada, diseñados con un único propósito: la guerra. Los Broz son hermanos de sangre y de código genético, vinculados por una lealtad inquebrantable que supera cualquier ideología política o religiosa. La historia sigue a dos de estos guerreros, quienes operan como mercenarios de élite en un mundo que los teme y los necesita a partes iguales.
El guion de Morvan destaca por su capacidad para construir un universo complejo sin recurrir a largas exposiciones de texto. El lector es arrojado directamente a la acción, deduciendo las reglas de este mundo a través de los diálogos cortantes y las situaciones límite que enfrentan los protagonistas. La narrativa explora temas como la identidad individual frente a la programación biológica, la obsolescencia del ser humano en un entorno dominado por la tecnología y la naturaleza cíclica de la violencia. Los protagonistas, a pesar de ser máquinas de matar biológicas, muestran destellos de una humanidad residual que entra en conflicto directo con su función social.
Visualmente, *Broz* es una experiencia abrumadora. El trabajo de Walter Taborda es el pilar que sostiene la atmósfera de la obra. Su estilo se caracteriza por un detallismo obsesivo y una estética que bebe directamente de la tradición del *cyberpunk* más sucio y del cómic industrial. Taborda diseña una arquitectura opresiva, llena de cables, metal oxidado y estructuras colosales que empequeñecen a los personajes. El diseño de los Broz es icónico: figuras imponentes, equipadas con armamento pesado y armaduras que parecen extensiones de su propio cuerpo. El uso del color, a menudo saturado y contrastado, refuerza la sensación de un mundo enfermo, donde la luz artificial es la única que queda.
La estructura de la obra se divide en arcos que, aunque mantienen una continuidad clara, funcionan como misiones específicas que permiten explorar diferentes estratos de esta sociedad futura. Desde las profundidades de megaciudades en ruinas hasta zonas de conflicto de alta tecnología, el viaje de los Broz es una radiografía de una civilización en fase terminal. No hay héroes en el sentido tradicional; hay supervivientes con habilidades extraordinarias que intentan encontrar un sentido de pertenencia en un sistema que los considera herramientas desechables.
En resumen, *Broz* es un cómic que destaca por su potencia visual y su crudeza narrativa. Es una obra imprescindible para los seguidores de la ciencia ficción dura y para aquellos que buscan una estética que combine la precisión técnica con la expresividad del cómic de autor. Morvan y Taborda lograron crear un universo con personalidad propia, donde la fraternidad es el único valor sólido en un mar de caos tecnológico y degradación moral. Es una lectura que exige atención al detalle y que recompensa al lector con una de las visiones más impactantes del género en la historieta contemporánea.