Memorial Vol. 1: La persistencia de la memoria y el nexo de lo olvidado
*Memorial*, escrita por Chris Roberson (cocreador de *iZombie*) e ilustrada por Rich Ellis, es una propuesta de fantasía urbana que se aleja de los tropos convencionales del género para adentrarse en una exploración metafísica sobre la identidad y el peso de los recuerdos. Publicada originalmente por IDW Publishing, esta obra se sitúa en una intersección narrativa que recuerda a las atmósferas de Neil Gaiman en *The Sandman* o *Neverwhere*, pero manteniendo una voz propia y una estructura deudora del realismo mágico contemporáneo.
La historia se centra en Emeline, una joven que vive en Portland y que padece una forma absoluta de amnesia: no recuerda nada de su vida anterior a un año atrás. Su existencia es un lienzo en blanco, una "tabula rasa" que intenta construir una cotidianidad funcional hasta que el pasado, o más bien la ausencia de este, llama a su puerta de la forma más literal posible. La trama se dispara cuando Em hereda una extraña tienda de objetos curiosos que aparece de la nada en un solar vacío. Este establecimiento no es un comercio ordinario, sino un nexo dimensional, una estructura que existe fuera del tiempo y el espacio convencionales.
El núcleo conceptual de *Memorial* gira en torno a "The Everlasting" (Lo Eterno), un reino vasto y onírico donde van a parar todas las cosas que el mundo ha olvidado: desde mitos y leyendas hasta conceptos abstractos y civilizaciones perdidas. La tienda que Em ahora custodia es una de las pocas puertas de acceso a este plano. Sin embargo, su llegada a este rol no es casual. Em se ve rápidamente perseguida por fuerzas enigmáticas que buscan controlar el nexo, obligándola a huir a través de diferentes épocas y geografías mágicas para desentrañar no solo el misterio de la tienda, sino el origen de su propia identidad borrada.
Acompañando a Em en este viaje se encuentra un elenco de personajes secundarios que refuerzan el tono fantástico de la obra. Destaca especialmente Schrödinger, una estatua de un gato que cobra vida y actúa como un guía cínico y erudito, aportando la exposición necesaria sobre las reglas de este universo sin romper el ritmo de la acción. La dinámica entre la confusión humana de Em y el conocimiento ancestral de sus aliados temporales permite que el lector descubra el mundo de *Memorial* de forma orgánica.
Visualmente, el trabajo de Rich Ellis es fundamental para establecer la dualidad del cómic. Ellis logra diferenciar con maestría la realidad mundana y gris de Portland de la exuberancia visual y arquitectónica de Lo Eterno. Su trazo es limpio y detallado, capaz de plasmar tanto la expresividad emocional de los personajes como la complejidad de los escenarios imposibles que visitan. El diseño de las criaturas y de los "Memoriales" —estructuras que sirven como anclas de la realidad— posee una cualidad atemporal que refuerza la sensación de estar ante una mitología moderna.
En este primer volumen, Roberson construye una narrativa que funciona a dos niveles. Por un lado, es una aventura de ritmo ágil, llena de persecuciones y descubrimientos asombrosos. Por otro, es una reflexión profunda sobre cómo los recuerdos definen quiénes somos. La premisa sugiere que si olvidamos algo, eso deja de existir en nuestro mundo para pasar a formar parte de Lo Eterno; bajo esta lógica, la amnesia de la protagonista se convierte en el motor de un conflicto de escala cósmica.
*Memorial Vol. 1* no solo establece las bases de un universo rico y expansivo, sino que plantea preguntas incómodas sobre la fragilidad de la historia y la importancia de preservar el pasado. Es una obra que evita las florituras innecesarias para centrarse en una construcción de mundo sólida y una trama de misterio que mantiene el suspense hasta la última página, dejando claro que, en este universo, lo que se pierde nunca desaparece del todo, simplemente espera a ser reclamado.