Cronicas Salvajes

Crónicas Salvajes, la obra cumbre nacida de la colaboración entre el guionista Gustavo Schimpp y el dibujante Quique Alcatena, representa uno de los hitos más fascinantes del cómic de fantasía antropológica y de aventuras en el ámbito hispanohablante. Publicada originalmente de forma serializada en revistas de antología como la mítica *Skorpio*, esta obra se aleja de los tropos convencionales de la "espada y brujería" para sumergirse en una exploración mítica, brutal y profundamente poética de los albores de la humanidad.

La premisa de Crónicas Salvajes no se articula en torno a un único héroe o una trama lineal continuada, sino que se estructura como una serie de relatos autoconclusivos que funcionan como fragmentos de un espejo roto que refleja un pasado olvidado. El escenario es un mundo primordial, una era donde la frontera entre el hombre, la bestia y el dios es casi inexistente. En estas páginas, la naturaleza no es un telón de fondo, sino una entidad viva, implacable y sagrada que dicta las leyes de la existencia.

Desde el punto de vista narrativo, Gustavo Schimpp huye de los diálogos expositivos innecesarios. Su escritura es sobria, casi sentenciosa, imbuida de un tono de leyenda oral. Los relatos suelen centrarse en momentos de transición: el descubrimiento del fuego, el nacimiento de la primera superstición, el enfrentamiento con criaturas que la evolución decidió borrar o la lucha desesperada de tribus nómadas contra elementos que no comprenden. No hay una glorificación de la violencia por el simple espectáculo; la brutalidad que impregna el cómic es una consecuencia directa de la supervivencia en un entorno hostil donde la piedad es un concepto que aún no ha sido inventado.

El apartado visual, a cargo de Quique Alcatena, es sencillamente magistral y constituye el núcleo del impacto de la obra. Alcatena, conocido por su estilo barroco y su dominio absoluto de la línea y el claroscuro, despliega aquí toda su capacidad para crear atmósferas. Su dibujo en blanco y negro no solo delimita las formas, sino que construye texturas: la rugosidad de la piedra, la densidad de las selvas impenetrables, la piel curtida de los guerreros y la anatomía imposible de monstruos que parecen extraídos de pesadillas ancestrales. Influenciado por grabadores clásicos y por la estética del cómic europeo y americano más detallista, Alcatena logra que cada viñeta sea una pieza de arte independiente que invita a la contemplación.

Uno de los mayores logros de Crónicas Salvajes es su capacidad para evocar una sensación de asombro y terror cósmico a escala humana. Los personajes, a menudo anónimos o definidos por roles arquetípicos (el cazador, el chamán, la madre, el paria), se enfrentan a lo desconocido con una mezcla de valentía ciega y pavor religioso. El cómic logra transmitir la idea de que el mundo es vasto, antiguo y lleno de secretos que la mente humana apenas empieza a procesar.

La obra también destaca por su tratamiento de la mitología. No se limita a adaptar mitos existentes, sino que parece estar "creando" los mitos originales. Cada historia se siente como el origen de una creencia que, miles de años después, se convertiría en religión o folclore. Es un ejercicio de construcción de mundo (world-building) orgánico, donde la geografía y la fauna dictan la cultura de los pueblos que las habitan.

En resumen, Crónicas Salvajes es una experiencia inmersiva que exige una lectura pausada. Es un cómic que apela a los instintos más básicos del lector y a su capacidad de maravilla. La sinergia entre Schimpp y Alcatena es perfecta: el guion proporciona la estructura filosófica y el ritmo de fábula, mientras que el dibujo dota a ese universo de una fisicidad y una belleza sobrecogedoras. Es, sin duda, una lectura esencial para quienes buscan en el noveno arte algo más que

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