Avengelyne: Pandora es un número especial autoconclusivo (one-shot) publicado originalmente en 1996 por Maximum Press, el sello editorial fundado por Rob Liefeld tras su salida de Image Comics. Este cómic se sitúa en el apogeo de la estética de los años 90, una era caracterizada por personajes de anatomías imponentes, una narrativa visual dinámica y una amalgama de temas religiosos, mitológicos y de fantasía oscura. La obra cuenta con el guion de Robert Napton y el arte de John Stinsman, quienes logran expandir el universo de la protagonista al cruzar su camino con una de las figuras más enigmáticas de la mitología clásica reinterpretada bajo el lente del cómic moderno: Pandora.
La historia se centra en Avengelyne, la guerrera más poderosa del "Warhost" celestial, quien fue exiliada del Cielo por Dios tras ser engañada por las fuerzas del Infierno. Condenada a vivir entre los mortales pero manteniendo sus habilidades sobrehumanas y su fe inquebrantable, Avengelyne dedica su existencia a proteger a la humanidad de las incursiones demoníacas. En este relato particular, la trama se aleja momentáneamente de la guerra eterna entre ángeles y demonios para explorar un peligro de origen antiguo y místico que amenaza con desestabilizar el equilibrio del mundo.
El catalizador de la narrativa es la aparición de Pandora. En el universo de Maximum Press, Pandora no es simplemente una figura de leyenda griega, sino una entidad tangible y poderosa que carga con una responsabilidad milenaria. Ella es la guardiana de un artefacto de poder incalculable: la mítica Caja de Pandora. A diferencia de las versiones tradicionales del mito, aquí la caja es representada como una prisión de energías caóticas y entidades primordiales que, de ser liberadas, consumirían la realidad tal como la conocemos. Pandora vive en un estado de vigilancia constante, consciente de que su carga es tanto una maldición como un deber sagrado.
El conflicto surge cuando fuerzas externas, atraídas por el inmenso poder que emana del artefacto, intentan hacerse con él. Avengelyne se ve arrastrada a esta disputa cuando sus sentidos angelicales detectan una perturbación en el tejido de la realidad. El encuentro inicial entre la ángel caída y la guardiana mítica está marcado por la desconfianza y la tensión. Ambas son figuras solitarias, marcadas por el peso de sus respectivos pasados y por la magnitud de sus misiones. Sin embargo, la narrativa establece rápidamente que, a pesar de sus diferencias de origen —una de raíz judeocristiana y la otra de raíz pagana/mitológica—, comparten un código de honor y una determinación férrea para evitar el desastre.
Visualmente, el cómic es un exponente puro del estilo de John Stinsman. El dibujo enfatiza la espectacularidad de las secuencias de acción, con composiciones de página que rompen los márgenes tradicionales para transmitir la escala de los poderes en juego. El diseño de Pandora complementa el de Avengelyne; mientras que la protagonista luce su icónico atuendo de guerrera celestial, Pandora es presentada con una estética que mezcla lo antiguo con lo gótico, reforzando su estatus como un ser que ha caminado por la Tierra durante eones. El uso de las sombras y el entintado contribuye a crear una atmósfera opresiva y urgente, acorde con la amenaza que representa la posible apertura de la caja.
El guion de Robert Napton maneja con destreza la interacción entre las dos heroínas. En lugar de recurrir al cliché del enfrentamiento prolongado entre héroes, Napton utiliza el diálogo para establecer las apuestas de la historia. Se explora la carga psicológica de Pandora, quien ve en Avengelyne un reflejo de su propia soledad, aunque la ángel aún mantiene una esperanza que Pandora parece haber perdido hace mucho tiempo. La trama avanza con un ritmo cinematográfico hacia un clímax donde la fuerza bruta de Avengelyne y los conocimientos arcanos de Pandora deben sincronizarse para contener una brecha que amenaza con desatarse.
Avengelyne: Pandora