Las tiras cómicas de *Doctor Who* publicadas en la revista británica *Radio Times* constituyen un pilar fundamental de la narrativa expandida de la franquicia, especialmente durante el periodo conocido como los "años del desierto" (Wilderness Years). Aunque la revista había incluido material gráfico de la serie de forma esporádica desde los años 60, el bloque más cohesionado y artísticamente relevante es el que se desarrolló entre 1996 y 1999, centrado en la encarnación del Octavo Doctor, interpretado por Paul McGann.
Esta etapa del cómic es crucial porque, tras el estreno de la película para televisión de 1996, el Octavo Doctor carecía de una serie semanal que explorara su personalidad y mitología. Mientras que *Doctor Who Magazine* (DWM) continuaba sus propias líneas temporales, las tiras de *Radio Times* ofrecieron una visión alternativa y complementaria, con un enfoque que buscaba capturar la esencia de la aventura clásica adaptada al ritmo de una publicación semanal de gran tirada.
El equipo creativo principal estuvo compuesto por el guionista Gary Russell y el dibujante Lee Sullivan. Russell, un profundo conocedor de la continuidad de la serie, diseñó tramas que respetaban el legado del programa mientras empujaban al Doctor hacia nuevos horizontes. Por su parte, Sullivan se consolidó como uno de los mejores ilustradores de la franquicia gracias a su capacidad técnica para reproducir con asombrosa fidelidad las facciones de Paul McGann y la arquitectura de la TARDIS, dotando a la obra de un realismo cinematográfico que compensaba la brevedad de las entregas semanales.
La estructura narrativa de estas tiras se caracteriza por su dinamismo. Al publicarse en entregas de una sola página, el guion debía ser extremadamente preciso, manteniendo el suspense (cliffhanger) en cada número. A pesar de esta limitación de espacio, la serie logró desarrollar arcos argumentales complejos y presentar a compañeros de viaje memorables que no aparecieron en otros medios. Entre ellos destacan Stacy Townsend, una joven del siglo XX, y Ssard, un Guerrero de Hielo que rompe con los prejuicios de su especie al unirse al Doctor. Esta tripulación poco convencional permitió explorar dinámicas de grupo inéditas, donde la tensión entre el instinto guerrero de Ssard y el pacifismo del Doctor generaba un conflicto constante.
En cuanto al contenido, el cómic de *Radio Times* no escatimó en ambición. Las historias llevan al Doctor a enfrentarse a enemigos icónicos como los Daleks, los Cybermen y los Autons, pero siempre bajo una óptica que aprovecha las posibilidades ilimitadas del dibujo frente a las restricciones presupuestarias de la televisión de la época. Las tramas oscilan entre la ciencia ficción dura, el horror gótico y la aventura espacial épica. Un aspecto distintivo es el tratamiento de la continuidad; aunque funcionan de forma independiente, las historias están salpicadas de referencias que deleitan al seguidor veterano sin alienar al lector casual de la revista.
Visualmente, la obra destaca por su uso del color y la composición. Lee Sullivan utiliza un estilo limpio y detallado, donde la tecnología se siente pesada y funcional, y los entornos alienígenas poseen una escala grandiosa. La representación del Octavo Doctor captura su energía romántica y su vulnerabilidad, elementos que McGann solo pudo sugerir brevemente en pantalla.
La importancia histórica de *Doctor Who – RadioTimes* radica en su papel como puente. Durante años, estas páginas fueron el único lugar donde el público general podía ver nuevas aventuras del Doctor "actual". Su recopilación posterior en tomos por parte de Panini Comics permitió que estas historias fueran redescubiertas por nuevas generaciones, confirmando que, a pesar de su formato comprimido, poseen la profundidad y el ingenio de los mejores episodios televisivos. Es una obra esencial para entender la evolución del Octavo Doctor y un testimonio de cómo el noveno arte mantuvo viva la llama de la serie cuando las pantallas estaban apagadas.