Vampirella – Feary Tales

Vampirella: Feary Tales es una miniserie de antología compuesta por cinco números, publicada por la editorial Dynamite Entertainment en 2014. Esta obra fue concebida como una pieza central en la celebración del 45.º aniversario de la creación del personaje, rindiendo homenaje a su rica trayectoria en el mundo del cómic de terror y fantasía. Bajo la coordinación y guion principal de la reconocida autora Nancy A. Collins, la serie se estructura como un compendio de relatos cortos que reinterpretan los cuentos de hadas clásicos desde una perspectiva oscura, macabra y marcadamente adulta.

La premisa narrativa que sirve de hilo conductor sitúa a Vampirella en una situación atípica. Durante la celebración de su propio aniversario, la heroína de Drakulon es víctima de un engaño que la transporta al interior de un libro de cuentos maldito. Para escapar de esta prisión literaria, Vampirella debe navegar a través de una serie de mundos oníricos y peligrosos, asumiendo roles protagonistas en versiones distorsionadas de fábulas tradicionales. Este recurso del "relato dentro del relato" permite que la serie funcione como una galería de exhibición para diversos talentos de la industria, manteniendo siempre una cohesión temática centrada en la subversión de la inocencia.

Uno de los mayores atractivos de Feary Tales es su impresionante nómina de colaboradores. Nancy A. Collins, conocida por su trabajo en *Swamp Thing* y sus novelas de vampiros, actúa como la arquitecta de la historia marco, pero abre las puertas a una selección de escritores y artistas de primer nivel. Entre los guionistas invitados destacan nombres como Gail Simone, Stephen R. Bissette, Devin Grayson, Alice Henderson, John Shirley y Joe R. Lansdale. Esta diversidad de voces garantiza que cada relato tenga una identidad propia, explorando diferentes matices del horror, desde el gore más explícito hasta el terror psicológico y la sátira social.

En el apartado visual, la obra sigue la misma estructura de antología. Cada historia corta cuenta con un equipo artístico diferente, lo que resulta en un festín visual que varía desde estilos pictóricos y detallados hasta estéticas más minimalistas o expresionistas. Artistas como Jack Jadson, Aneke, Elmo Eubank y otros, aportan su visión particular a los escenarios de pesadilla. Esta variedad no solo enriquece la lectura, sino que refuerza la idea de que Vampirella es un personaje versátil, capaz de adaptarse a cualquier entorno narrativo sin perder su esencia icónica.

Los cuentos de hadas seleccionados para ser "vampirizados" incluyen clásicos como *Cenicienta*, *Caperucita Roja*, *Blancanieves* y *La Bella Durmiente*, entre otros. Sin embargo, estas no son simples adaptaciones. El cómic se esfuerza por recuperar la oscuridad inherente a las versiones originales de los hermanos Grimm, eliminando cualquier rastro de la edulcoración moderna. En estas páginas, los bosques son más profundos, los lobos son más feroces y los finales felices son una excepción sangrienta. Vampirella no siempre actúa como la salvadora; a menudo se ve obligada a enfrentarse a las consecuencias de las reglas arbitrarias y crueles que rigen estos mundos de fantasía.

Desde un punto de vista crítico, Vampirella: Feary Tales destaca por cómo utiliza la figura de la protagonista para deconstruir los tropos femeninos en la literatura clásica. Al insertar a una mujer fuerte, independiente y de naturaleza sobrenatural en historias donde tradicionalmente la mujer es una figura pasiva o una víctima, el cómic genera una tensión narrativa interesante. La obra no solo celebra el legado de Vampirella, sino que también sirve como un recordatorio de por qué el personaje ha perdurado durante décadas: su capacidad para personificar tanto el peligro como la justicia en entornos donde la moralidad es ambigua.

En resumen, esta miniserie es una lectura esencial para los seguidores del personaje y para los amantes del terror antológico. Logra equilibrar el respeto por la continuidad de Dynamite con una libertad creativa que permite explorar facetas inéditas de la protagonista. Sin necesidad de recurrir a grandes eventos de continuidad o *crossovers* complejos, Feary Tales se sostiene por la calidad de su prosa y la potencia de sus imágenes, ofreciendo una visión fresca y retorcida de los mitos que todos creemos conocer. Es un ejercicio de estilo que demuestra que, incluso después de 45 años, Vampirella sigue siendo una de las figuras más magnéticas y adaptables del noveno arte.

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