The Mask – Juro Lealtad a la Mascara

The Mask: Juro Lealtad a la Máscara (título original: *I Pledge Allegiance to the Mask*) representa el regreso triunfal y visceral de uno de los antihéroes más icónicos y caóticos del cómic independiente norteamericano. Publicada por Dark Horse Comics entre 2019 y 2020, esta miniserie de cuatro números, escrita por Christopher Cantwell y dibujada por Patric Reynolds, se aleja por completo de la imagen edulcorada y caricaturesca popularizada por el cine en los años 90, para abrazar de nuevo las raíces ultra-violentas, nihilistas y de sátira sociopolítica que definieron las historias originales de John Arcudi y Doug Mahnke.

La trama se sitúa varias décadas después de los incidentes originales que asolaron Edge City. La reliquia de jade, la máscara de origen desconocido que otorga poderes omnipotentes a cambio de la cordura y la inhibición del portador, ha estado enterrada y fuera de circulación durante años. Sin embargo, en un contexto de profunda división social, crisis de valores y un clima político incendiario, el artefacto vuelve a emerger a la superficie. La premisa no se limita a repetir la fórmula del "perdedor que busca venganza", sino que eleva la apuesta hacia una escala mucho más ambiciosa y peligrosa: la conquista del poder público.

En esta entrega, el nuevo portador de la máscara —cuya identidad se maneja con una tensión narrativa magistral— no busca simplemente sembrar el caos en los callejones o ajustar cuentas personales. El objetivo es la presidencia de los Estados Unidos. La historia explora cómo la figura de "Big Head" (Cabezón), el alter ego maníaco que surge al ponerse la máscara, se convierte en un fenómeno mediático y político. Aprovechando el descontento popular y utilizando una retórica de "hacer lo que sea necesario", el personaje utiliza la violencia extrema y el absurdo como herramientas de campaña, transformando el proceso democrático en un espectáculo de horror y sangre.

Christopher Cantwell logra un guion afilado que funciona como una radiografía de la era de la posverdad. El cómic disecciona cómo una sociedad anestesiada por el espectáculo puede llegar a adorar a un monstruo si este promete soluciones drásticas y entretenimiento constante. La máscara aquí no es solo un objeto mágico, sino una metáfora de la pérdida de filtros morales en la esfera pública. El humor negro, característico de la franquicia, está presente, pero con un matiz mucho más cínico y perturbador que en etapas anteriores.

El apartado visual de Patric Reynolds es fundamental para establecer este tono. A diferencia del estilo *cartoon* de los años 90, Reynolds opta por un dibujo realista, sucio y cargado de sombras, con una paleta de colores apagada que solo se rompe con el verde chillón de la máscara y el rojo intenso de la sangre. Este contraste visual refuerza la sensación de que "Big Head" es una anomalía grotesca en un mundo que se siente demasiado real y tangible. La violencia es explícita y visceral, recordándole al lector que, en el universo original de Dark Horse, la máscara es una maldición que destruye tanto al portador como a su entorno.

Además de la trama principal, la obra recupera a personajes clásicos de la mitología original, como la detective Kathy Manning, quien ahora, envejecida y marcada por los traumas del pasado, es una de las pocas personas que comprende la magnitud de la amenaza que representa el regreso del artefacto. Su perspectiva aporta una capa de continuidad y gravedad que ancla la historia dentro del canon establecido en los años 80.

En conclusión, *The Mask: Juro Lealtad a la Máscara* es una obra imprescindible para quienes buscan un cómic adulto que combine el horror sobrenatural con la crítica social. Es una historia sobre la corrupción del poder, la fragilidad de las instituciones y la facilidad con la que el caos puede ser confundido con liderazgo. Sin necesidad de recurrir a spoilers, se puede afirmar que el cierre de esta miniserie deja una huella indeleble, redefiniendo lo que significa llevar la máscara en el siglo XXI y demostrando que el personaje de Big Head sigue siendo tan relevante, peligroso y aterrador como el primer día.

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