Lady Killer: La dualidad letal de la perfección doméstica
Publicada originalmente por Dark Horse Comics en 2015, *Lady Killer* es una obra escrita e ilustrada por Joëlle Jones, con la colaboración de Jamie S. Rich en el guion y el color vibrante de Laura Allred. La serie se sitúa como una de las propuestas más frescas y visualmente impactantes del cómic independiente contemporáneo, fusionando la estética publicitaria de mediados del siglo XX con el género del thriller de acción y el *noir*.
La historia se ambienta en los Estados Unidos de la década de 1960, una época definida por la rigidez de los roles de género y la idealización de la vida en los suburbios. La protagonista es Josie Schuller, quien, a ojos de su familia y vecinos, es la personificación del "sueño americano". Josie es una esposa devota, una madre cariñosa de dos niñas y una ama de casa impecable que organiza cenas perfectas y mantiene su hogar en un estado de pulcritud absoluta. Sin embargo, tras esta fachada de eficiencia doméstica y vestidos de corte Dior, Josie oculta una profesión radicalmente distinta: es una asesina a sueldo de élite.
El núcleo narrativo de *Lady Killer* explora la compleja logística de mantener esta doble vida. Josie trabaja para una organización misteriosa que le asigna objetivos de diversa índole. La trama no se limita a mostrar sus ejecuciones, sino que profundiza en la tensión constante que genera el cumplimiento de sus contratos sin levantar sospechas en su entorno familiar, especialmente ante la mirada inquisitiva de su suegra, quien sospecha que Josie oculta algo, aunque no imagina la magnitud de su secreto.
Uno de los pilares fundamentales de este cómic es su apartado visual. Joëlle Jones utiliza un estilo que evoca directamente las ilustraciones de Norman Rockwell y la publicidad de revistas como *Ladies' Home Journal* o *Good Housekeeping*. Esta elección artística no es meramente decorativa; funciona como una herramienta narrativa de contraste. La limpieza de las líneas, la elegancia de los escenarios y la sofisticación del vestuario de Josie chocan de forma visceral con la violencia explícita de sus misiones. Cuando la sangre mancha los impecables conjuntos de colores pastel, el cómic alcanza su máxima expresión comunicativa: la destrucción de la utopía suburbana a través de la brutalidad profesional.
A medida que la serie avanza, el conflicto se traslada de la simple ejecución de encargos hacia la autonomía de la propia Josie. La protagonista comienza a cuestionar las estructuras de poder dentro de la organización para la que trabaja, la cual está dirigida por hombres que la ven como una herramienta útil pero prescindible. Este subtexto añade una capa de crítica social sobre la posición de la mujer en los años 60, sugiriendo que, tanto en su hogar como en su trabajo clandestino, Josie debe luchar contra las expectativas y limitaciones impuestas por un sistema patriarcal.
La narrativa es ágil y prescinde de monólogos internos excesivos, permitiendo que la acción y la composición de las viñetas hablen por sí mismas. Jones demuestra una maestría excepcional en la coreografía de las escenas de lucha, que son dinámicas, crudas y creativas, utilizando a menudo objetos cotidianos del entorno doméstico como armas letales.
En conclusión, *Lady Killer* es un ejercicio de estilo y narrativa que subvierte el arquetipo de la "Stepford Wife" (esposa perfecta). Es un cómic que no solo destaca por su belleza estética y su meticulosa recreación histórica, sino por su capacidad para presentar a una protagonista letal que debe navegar por un mundo que exige de ella una perfección imposible. Sin necesidad de recurrir a giros argumentales forzados, la obra se sostiene sobre la solidez de su premisa: la violencia más extrema puede esconderse detrás de la sonrisa más encantadora y el jardín mejor cuidado de la comunidad. Es una lectura esencial para quienes buscan un thriller con personalidad visual única y una narrativa que