Masters del Universo: El Resurgir de los Hombres Serpiente (originalmente *Masters of the Universe: Rise of the Snake Men*) representa uno de los arcos argumentales más ambiciosos y determinantes dentro de la mitología moderna de Eternia. Publicada originalmente por la editorial MV Creations a principios de la década de los 2000, esta miniserie de tres números se integra profundamente en la continuidad establecida por la serie de animación de 2002 (producida por Mike Young Productions), expandiendo el trasfondo histórico del planeta y elevando las apuestas para He-Man y los Defensores del Castillo Grayskull.
La narrativa nos sitúa en una Eternia que todavía se recupera de los constantes asaltos de Skeletor y sus secuaces de la Montaña de la Serpiente. Sin embargo, el guion de Val Staples introduce un elemento de terror ancestral que desplaza el foco del conflicto tradicional. La trama se fundamenta en el pasado remoto del planeta, una era en la que el Consejo de los Ancianos tuvo que enfrentarse a una amenaza mucho más despiadada y voraz que las fuerzas de Skeletor: los Hombres Serpiente. Liderados por el temible King Hiss, estos seres no buscaban simplemente el poder o el control político, sino la dominación absoluta y el consumo de toda forma de vida.
El motor de la historia se activa cuando Kobra Khan, el último descendiente directo de esta raza que opera entre las filas de Skeletor, pone en marcha un plan para liberar a sus antiguos maestros de su prisión milenaria en el Vacío. El cómic explora con maestría la arrogancia de Skeletor, quien, en su afán por obtener una ventaja definitiva sobre He-Man, permite y facilita el regreso de King Hiss bajo la errónea creencia de que podrá subyugarlos. Esta dinámica de poder es uno de los puntos fuertes de la obra, mostrando que incluso el Señor de la Destrucción puede verse superado por fuerzas que no comprende del todo.
Desde el punto de vista de los héroes, la aparición de los Hombres Serpiente cambia las reglas del juego. He-Man y Man-At-Arms se ven obligados a investigar antiguas profecías y a buscar aliados en lugares inesperados. La miniserie destaca por la inclusión de Zodak, el ejecutor cósmico, cuya motivación personal y sed de venganza contra King Hiss añade una capa de complejidad moral a la historia. Zodak no es el típico héroe altruista; es un guerrero marcado por la tragedia que ve en el resurgir de las serpientes una oportunidad para saldar una deuda de sangre que ha durado siglos.
Visualmente, el cómic cuenta con el arte de Enza Fontana, cuyo estilo captura a la perfección la estética "techno-fantasy" de la era 2002. Los diseños de los Hombres Serpiente son especialmente notables: King Hiss es presentado no solo como un guerrero, sino como una entidad de pesadilla capaz de desprenderse de su piel humana para revelar una masa de serpientes entrelazadas. La atmósfera del cómic es sensiblemente más oscura y madura que la de los cómics clásicos de los años 80, con un ritmo narrativo que prioriza la tensión y la escala épica de las batallas.
El conflicto central no se limita a la fuerza bruta. La obra profundiza en la idea de que los Hombres Serpiente son una fuerza de la naturaleza, una plaga que una vez dominó Eternia antes de la llegada de los humanos y los Ancianos. Su regreso supone una amenaza existencial que obliga a los lectores a reconsiderar la jerarquía de villanos en el universo de Masters del Universo. Mientras que Skeletor representa el mal ambicioso y personal, King Hiss encarna una maldad fría, antigua y desprovista de cualquier rastro de humanidad.
En resumen, El Resurgir de los Hombres Serpiente es una pieza esencial para entender la evolución de la franquicia. Logra transformar a unos personajes que en el pasado podían parecer secundarios en la amenaza definitiva, redefiniendo el lore de Eternia y proporcionando a He-Man un desafío que pone a prueba no solo su fuerza física, sino su capacidad para liderar en un escenario donde el mal se ha fragmentado y multiplicado. Es una historia de traición, legados olvidados y la lucha desesperada por evitar que un pasado oscuro devore el futuro del planeta.