Star Trek – Green Lantern: La Guerra del Espectro representa uno de los cruces editoriales más ambiciosos y logrados de la última década en el ámbito del cómic estadounidense. Publicada originalmente como una miniserie de seis números fruto de la colaboración entre IDW Publishing y DC Comics, esta obra cuenta con el guion de Mike Johnson —un veterano de la narrativa de *Star Trek*— y el arte de Ángel Hernández, cuyo estilo logra capturar la esencia cinematográfica de la franquicia espacial y la espectacularidad visual del universo de los Green Lanterns.
La trama se sitúa dentro de la denominada "Línea Kelvin", la continuidad establecida por las películas de J.J. Abrams. La historia comienza con un evento catastrófico en el universo de DC: el agotamiento del Espectro Emocional y la caída de los Guardianes del Universo. En un acto desesperado de preservación, Ganthet, el último de los Guardianes, utiliza un artefacto prohibido para huir de su realidad moribunda, transportándose al siglo XXIII de una dimensión alternativa. Sin embargo, no viaja solo; lleva consigo los últimos siete anillos de poder, uno de cada color del espectro, y es perseguido por una entidad de oscuridad absoluta.
El escenario cambia a la USS Enterprise, bajo el mando del Capitán James T. Kirk. Durante una misión de exploración rutinaria en los límites del espacio conocido, la tripulación descubre los restos de un planeta desconocido y el cadáver de una criatura alienígena de piel azul (Ganthet) que sostiene un artefacto de poder incalculable. El hallazgo de los anillos —rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta— altera el equilibrio geopolítico de la galaxia de forma inmediata.
La narrativa se apoya en un concepto fascinante: la compatibilidad de los anillos con los personajes icónicos de *Star Trek*. Los anillos de poder son herramientas que buscan portadores capaces de canalizar emociones específicas, y su dispersión por la galaxia lleva a que figuras clave de la Federación, el Imperio Klingon y el Imperio Romulano se conviertan en nuevos reclutas involuntarios de las distintas corporaciones de linternas. Esta dinámica permite explorar la psicología de personajes como Spock, Uhura o el propio Kirk bajo una nueva luz, cuestionando qué emoción define realmente su voluntad y su servicio.
La llegada de Hal Jordan, el Green Lantern más emblemático de la Tierra, sirve como el puente necesario entre ambos mundos. Jordan debe guiar a la tripulación de la Enterprise en el uso de una tecnología que desafía las leyes de la física conocidas por la Flota Estelar, mientras intentan contener una amenaza que trasciende la simple conquista territorial. El antagonista principal, Nekron, la encarnación de la muerte y líder de los Black Lanterns, amenaza con consumir toda la vida en este nuevo universo, utilizando los cadáveres de héroes y villanos caídos para engrosar sus filas.
Visualmente, el cómic es un despliegue de creatividad. Ángel Hernández logra un equilibrio difícil: mantiene el parecido físico de los actores de la gran pantalla (Chris Pine, Zachary Quinto, etc.) sin sacrificar el dinamismo propio de las viñetas de superhéroes. El contraste entre la estética limpia y tecnológica de la Federación y las explos