Army of Darkness: Ashes 2 Ashes representa un hito fundamental en la historia editorial de la franquicia iniciada por Sam Raimi. Publicada originalmente por Dynamite Entertainment en 2004, esta miniserie de cuatro números no solo marcó el inicio de una larga y fructífera relación entre la editorial y el personaje de Ash Williams, sino que se estableció como la secuela directa y canónica (dentro del universo del cómic) de los eventos narrados en la película *Army of Darkness* (1992). Bajo el guion de Andy Hartnell y el arte detallista de Nick Bradshaw, la obra logra capturar la esencia del horror slapstick que define a la saga.
La premisa de la historia se sitúa exactamente en el punto donde terminó la versión cinematográfica estrenada en cines: el final en el S-Mart. Tras haber regresado de la Inglaterra medieval, Ash Williams intenta retomar su monótona vida como empleado de ventas en el departamento de artículos domésticos. Sin embargo, la paz es efímera. El cómic parte de la base de que el hechizo pronunciado por el Sabio para devolver a Ash a su época no fue ejecutado con la precisión necesaria, o quizás, la arrogancia característica del protagonista volvió a jugar en su contra.
El conflicto central se desata cuando Ash descubre que su regreso al presente no fue limpio. Al cruzar el portal temporal, trajo consigo un residuo de la oscuridad que creía haber dejado atrás. El Necronomicon Ex-Mortis, el Libro de los Muertos, sigue ejerciendo su influencia malévola, y las consecuencias son catastróficas: el apocalipsis de los Deadites comienza a manifestarse en el mundo moderno de una manera mucho más agresiva y global de lo que Ash jamás imaginó. La narrativa plantea que el error cometido en el pasado ha creado una paradoja o una brecha que permite que el mal consuma el presente de forma irreversible a menos que se tome una medida drástica.
Ante la inminente caída de la civilización, Ash se ve obligado a realizar lo impensable: utilizar nuevamente los pasajes del libro para viajar atrás en el tiempo. Pero esta vez, el objetivo no es simplemente sobrevivir o encontrar un camino a casa, sino interceptar su propio pasado. La misión de Ash en *Ashes 2 Ashes* consiste en regresar al momento exacto en el que llegó al siglo XIII para corregir los errores que cometió originalmente, evitando que el ciclo de destrucción se repita. Esto introduce una dinámica de "corrección temporal" que añade una capa de urgencia y fatalismo a la trama.
Visualmente, el trabajo de Nick Bradshaw es uno de los puntos más fuertes de la obra. Su estilo se aleja del realismo fotográfico para abrazar un dinamismo casi caricaturesco pero extremadamente detallado, lo cual encaja a la perfección con el tono de la franquicia. Las hordas de Deadites son representadas con una inventiva visual asombrosa, mezclando lo grotesco con lo cómico. Bradshaw logra que cada viñeta esté cargada de elementos, desde las expresiones faciales exageradas de Ash hasta la complejidad mecánica de su mano biónica y su fiel "escoba de fuego" (la escopeta Remington).
En cuanto al desarrollo del personaje, el cómic respeta profundamente la caracterización de Ash Williams establecida por Bruce Campbell. Es el héroe reacio, fanfarrón, a menudo incompetente pero extrañamente eficaz cuando la situación es desesperada. La obra explora su frustración al verse atrapado en un bucle de responsabilidad heroica del que no puede escapar, subrayando su estatus como el "Elegido" a pesar de sus evidentes carencias morales y su torpeza.
*Army of Darkness: Ashes 2 Ashes* funciona como una expansión necesaria del lore de la saga. No se limita a repetir la fórmula de la película, sino que utiliza las herramientas del medio gráfico para escalar la amenaza. La estructura de la miniserie permite ver escenarios que el presupuesto cinematográfico de la época no habría permitido, llevando la lucha contra el ejército de los muertos a