Black Market

En el vasto ecosistema del noveno arte, donde el género de superhéroes ha sido explorado desde casi todos los ángulos imaginables, surge *Black Market* como una propuesta que hibrida el género negro más crudo con la deconstrucción del mito del superhombre. Escrita e ilustrada por el autor español Victor Santos —reconocido internacionalmente por su obra *Polar*— y publicada originalmente por BOOM! Studios, esta miniserie de cuatro números se aleja de la épica de las capas para centrarse en la biología, la desesperación y la ética criminal.

La premisa de *Black Market* nos sitúa en un mundo donde los "Ultras" (seres con capacidades sobrehumanas) son una realidad consolidada. Sin embargo, la narrativa no sigue las hazañas de estos semidioses, sino que pone el foco en Ray Willis, un hombre con un intelecto brillante y un talento excepcional para la medicina forense que, debido a circunstancias personales y errores del pasado, termina trabajando en una lúgubre morgue. Su vida es una sucesión de días grises hasta que reaparece su hermano, Denny, un delincuente de poca monta con una propuesta tan lucrativa como peligrosa: entrar en el mercado negro de ADN de superhéroes.

El conflicto central de la obra no reside en una batalla por el destino del universo, sino en la logística de la supervivencia y la ambición. Denny convence a Ray para que utilice sus conocimientos médicos con el fin de extraer fluidos, tejidos y órganos de los Ultras. La justificación moral que sostiene el plan es ambivalente: mientras que para Denny es una forma rápida de enriquecerse, para Ray representa la posibilidad de utilizar esa biología superior para encontrar curas definitivas a enfermedades humanas como el cáncer o el Alzheimer. Esta premisa plantea una pregunta incómoda que recorre toda la obra: ¿es lícito cazar a un "dios" para salvar a la humanidad?

A medida que la trama avanza, el lector se sumerge en un submundo criminal donde los superhéroes no son símbolos de esperanza, sino recursos naturales extremadamente valiosos y difíciles de obtener. La logística de capturar a un ser invulnerable para "cosecharlo" se convierte en un ejercicio de ingenio y tensión constante. Ray se ve arrastrado a una espiral de violencia y dilemas éticos, enfrentándose no solo a la ley y a los propios Ultras, sino a la naturaleza depredadora de los hombres que buscan beneficiarse de este tráfico ilegal.

Visualmente, Victor Santos despliega su característico estilo de alto contraste, heredero directo del *noir* clásico y de autores como Frank Miller o Alex Toth. El uso de las sombras es narrativo; oculta las intenciones de los personajes y subraya la suciedad del entorno en el que se mueven. El diseño de los Ultras es deliberadamente icónico y distante, reforzando la idea de que son percibidos más como especímenes biológicos que como personas. La narrativa visual es ágil, con una composición de página que prioriza el ritmo cinematográfico y la atmósfera opresiva.

*Black Market* destaca por su enfoque pragmático y cínico. No hay espacio para el idealismo; incluso los superhéroes son retratados con una pátina de arrogancia o desapego que justifica, a ojos de los protagonistas, su victimización. La obra funciona como un *procedural* criminal con tintes de ciencia ficción social, donde el "mercado negro" del título es una metáfora de la corrupción de los sueños y la mercantilización de lo extraordinario.

En resumen, *Black Market* es una lectura esencial para quienes buscan una visión alternativa del género de superhéroes. Es una historia sobre la ambición humana, la fragilidad de la ética frente a la necesidad y la oscuridad que reside en la intersección entre la ciencia y el crimen. Victor Santos logra construir un relato autoconclusivo, tenso y visualmente impactante que despoja al héroe de su pedestal para convertirlo en una mercancía más en un mundo que ha perdido la capacidad de asombrarse.

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