Replica, publicada por la editorial AfterShock Comics, es una obra que amalgama con maestría el género procedimental policial, la ciencia ficción de alto concepto y un humor negro profundamente satírico. Escrita por el veterano Paul Jenkins (*Inhumans*, *The Sentry*) y dibujada con una minuciosidad asombrosa por Andy Clarke (*Batman*, *Judge Dredd*), la serie se posiciona como una crítica mordaz a la burocracia moderna y a la fragmentación de la identidad contemporánea, todo bajo el envoltorio de una aventura espacial caótica.
La trama nos sitúa en "The Transfer" (El Traslado), un nexo intergaláctico masivo que sirve como centro diplomático, comercial y cultural para miles de especies alienígenas. En este entorno, donde la convivencia entre razas con biologías y leyes radicalmente distintas es un polvorín constante, conocemos a Trevor Churchill. Trevor es un detective humano, el único asignado para mantener el orden en un sector donde las disputas territoriales y los crímenes exóticos son el pan de cada día. Churchill está, por definición, sobrepasado. La carga de trabajo es inhumana, la burocracia es un laberinto sin salida y su paciencia se ha agotado hace mucho tiempo.
Ante la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones y la negativa de sus superiores a asignarle refuerzos, Trevor toma una decisión desesperada y éticamente cuestionable: recurre a una tecnología de clonación ilegal y de dudosa procedencia para duplicarse a sí mismo. Su plan es simple: si hay más "Trevors", el trabajo se hará más rápido y podrá recuperar algo parecido a una vida personal. Sin embargo, como suele ocurrir en las mejores tragedias cómicas, el proceso no sale según lo previsto.
Debido a un fallo técnico en la máquina de clonación, Trevor no termina con un solo ayudante eficiente, sino con casi una treintena de clones. El problema fundamental es que estos duplicados no son copias exactas de su ser integral, sino manifestaciones físicas de aspectos específicos y exagerados de su personalidad. De repente, el Trevor original debe convivir y trabajar con versiones de sí mismo que representan su pereza más absoluta, su agresividad desmedida, su inseguridad patológica o su sarcasmo más hiriente.
La narrativa de *Replica* se apoya en esta premisa para explorar la disfuncionalidad absoluta. Lo que pretendía ser una solución a su estrés laboral se convierte en una pesadilla logística y existencial. Trevor no solo debe seguir resolviendo crímenes complejos en un entorno alienígena hostil, sino que ahora debe gestionar un "equipo" de clones que se odian entre sí, que cuestionan su autoridad y que, en muchos casos, son más un estorbo que una ayuda. La dinámica entre los clones es el motor del humor de la serie, presentando situaciones donde la identidad se diluye en un mar de voces que, aunque provienen de la misma fuente, no logran ponerse de acuerdo en nada.
Visualmente, el trabajo de Andy Clarke es fundamental para la inmersión en este universo. Su estilo detallado y denso es perfecto para retratar la suciedad y el abigarramiento de "The Transfer". Cada página está repleta de alienígenas con diseños creativos y grotescos, lo que refuerza la sensación de agobio que siente el protagonista. Clarke logra diferenciar a los clones de Trevor mediante sutiles cambios en el lenguaje corporal y la expresión facial, permitiendo al lector identificar qué faceta de la personalidad de Churchill está dominando la escena sin necesidad de explicaciones constantes.
En el fondo, *Replica* es una sátira sobre la incapacidad del individuo moderno para lidiar con las demandas de un mundo hiperconectado y exigente. A través de la ciencia ficción, Jenkins plantea una pregunta incómoda: si pudiéramos dividirnos para cumplir con todas nuestras responsabilidades, ¿seguiríamos siendo nosotros mismos o simplemente seríamos una colección de funciones especializadas y carentes de alma? Sin caer en sermones, el cómic mantiene un ritmo frenético de acción y misterio, asegurando que el lector se mantenga interesado tanto en el caso policial de turno como en el desastre vital que es la existencia de Trevor Churchill. Es una lectura obligatoria para quienes buscan un cómic inteligente, visualmente impactante y genuinamente divertido.