Allegra es una obra que encapsula la estética y la ambición narrativa de Image Comics durante la segunda mitad de la década de los 90. Publicada originalmente en 1996 bajo el sello de Todd McFarlane Productions, esta miniserie de cuatro números se aleja de los tropos habituales de los superhéroes hipermusculados de la época para adentrarse en un terreno donde el misticismo, el thriller conspiranoico y el arte clásico se entrelazan de forma indisoluble.
La historia se centra en la figura de Allegra, una joven y virtuosa violonchelista cuya vida está definida por la disciplina casi monástica de la música y la búsqueda incansable de la perfección técnica. Su existencia, marcada por la soledad del escenario y las horas de ensayo, da un vuelco radical cuando entra en posesión de un artefacto antiguo y aparentemente maldito: un arco de violonchelo de procedencia incierta y propiedades físicas inexplicables.
Este objeto no es simplemente una herramienta musical, sino una reliquia que actúa como puente hacia una realidad oculta. Al entrar en contacto con él, Allegra descubre que posee una conexión única con fuerzas que escapan a la comprensión científica. El arco funciona como un catalizador que le permite manifestar habilidades sobrenaturales, transformando las vibraciones sonoras y la intención artística en una forma de poder tangible y peligroso. La música deja de ser una expresión estética para convertirse en un lenguaje de control y defensa.
La trama se complica rápidamente cuando Allegra se convierte en el objetivo de diversas facciones que han operado en las sombras durante siglos. Organizaciones secretas, con agendas que oscilan entre la dominación global y la preservación de antiguos equilibrios de poder, ven en la joven y en su instrumento una pieza fundamental para sus planes. La protagonista se ve obligada a abandonar su vida de aislamiento artístico para navegar un mundo de espionaje esotérico, donde la lealtad es un concepto volátil y el peligro acecha en cada nota.
El guion de Steven T. Seagle destaca por su enfoque psicológico y su ritmo pausado pero implacable. Seagle no se limita a la acción externa; explora la carga emocional y el trauma que supone para Allegra la pérdida de su normalidad. La música no es un mero adorno temático, sino el núcleo de la narrativa. El autor utiliza la estructura de la composición musical para dictar el ritmo de la historia, creando una atmósfera de tensión creciente que emula un crescendo orquestal.
El apartado gráfico, a cargo de Stefano Gaudiano, es esencial para definir la identidad del có