El legado del diablo

El legado del diablo (*L'Héritage du Diable*), con guion de Stephen Desberg y dibujo de Hugues Labiano, es una de las obras más representativas del thriller esotérico y de aventuras dentro del catálogo del cómic franco-belga contemporáneo. Publicada originalmente por Dargaud, esta serie logra amalgamar con precisión la intriga histórica, el misticismo y el suspense político en un escenario tan convulso como fascinante: la Europa de finales de la década de 1930, justo en los albores de la Segunda Guerra Mundial.

La trama se centra en Matthias, un joven cuya vida aparentemente ordinaria en París se ve truncada por una herencia inesperada y perturbadora. Tras la muerte de un familiar cercano, Matthias descubre que su linaje está vinculado a un secreto ancestral que ha sido custodiado —y perseguido— durante siglos. Este "legado" no es una simple fortuna material, sino un conocimiento o un objeto de poder vinculado a fuerzas oscuras y a una interpretación herética de la historia que podría alterar el equilibrio del mundo.

El motor narrativo de la obra es la carrera contrarreloj. Matthias se convierte en el objetivo de diversas facciones que desean hacerse con el secreto del diablo. Por un lado, nos encontramos con sociedades secretas que han operado en las sombras desde tiempos inmemoriales; por otro, y de manera mucho más tangible y peligrosa, aparece la maquinaria del Tercer Reich. Desberg utiliza con maestría el interés real que el nazismo histórico tuvo por el ocultismo y la arqueología esotérica (a través de organizaciones como la Ahnenerbe) para dar verosimilitud a la persecución. Los antagonistas no son meros villanos de cartón piedra, sino fuerzas ideológicas que ven en el legado de Matthias la herramienta definitiva para consolidar su dominio sobre Europa.

A nivel de guion, Stephen Desberg demuestra por qué es un maestro del género. La estructura de la historia está diseñada para dosificar la información, manteniendo al lector en un estado de constante incertidumbre. El autor evita los tropos más manidos del género fantástico para centrarse en un enfoque más cercano al *noir* histórico. El "diablo" al que hace referencia el título funciona tanto a nivel literal como metafórico: representa la ambición desmedida, la corrupción del alma humana y las consecuencias de pactos realizados en el pasado que ahora exigen su cobro.

El apartado visual, a cargo de Hugues Labiano, es fundamental para la inmersión en la obra. Su estilo, heredero de la mejor tradición de la línea clara pero con un realismo sucio y detallado, recrea con una fidelidad asombrosa la atmósfera de los años 30. Desde los cafés parisinos y las calles empedradas hasta los paisajes alpinos y los despachos opresivos de la Alemania nazi, cada viñeta contribuye a la sensación de fatalismo inminente que impregna el cómic. El uso de las sombras y la composición de página refuerzan el tono de misterio, logrando que el entorno se sienta como un personaje más que acecha al protagonista.

La dinámica entre los personajes es otro de los puntos fuertes. Matthias no es el típico héroe de acción; es un hombre superado por las circunstancias que debe aprender a navegar en un mundo de traiciones donde las lealtades son volátiles. Los personajes secundarios, desde mujeres fatales con agendas ocultas hasta eruditos que saben más de lo que dicen, enriquecen un tapiz narrativo donde nadie es completamente inocente.

En conclusión, *El legado del diablo* es una obra imprescindible para los amantes del cómic que buscan una historia madura, bien documentada y con un ritmo cinematográfico. Es un viaje que explora las raíces del mal en un contexto histórico donde la humanidad estaba a punto de sumergirse en su hora más oscura. La obra destaca por su capacidad para mezclar la aventura clásica con una reflexión sobre el destino y el peso de la sangre, todo ello envuelto en un apartado artístico impecable que captura la elegancia y el terror de una época irrepetible.

Deja un comentario