*Drifter* es una de las propuestas más atmosféricas y visualmente impactantes dentro del catálogo contemporáneo de Image Comics. Escrita por Ivan Brandon y dibujada por Nic Klein, esta serie se aleja de la ciencia ficción limpia y optimista para sumergirse en los tropos del *space western* más sucio, introspectivo y enigmático. La historia comienza con un evento violento y desorientador: el choque de una nave espacial en el remoto y desolado planeta Ouro.
El protagonista, Abram Pollux, despierta tras el impacto en un entorno que parece diseñado para aniquilar cualquier forma de vida. Ouro no es un destino turístico ni una colonia próspera; es un vertedero galáctico, un mundo fronterizo donde la ley es un concepto difuso y la supervivencia es la única moneda de cambio válida. Pollux, herido y confundido, es rescatado por los habitantes de un asentamiento minero precario conocido como Ghost Town. Sin embargo, su llegada no es recibida con hospitalidad, sino con sospecha y una violencia latente que impregna cada rincón de la colonia.
La premisa de *Drifter* se construye sobre el misterio de la identidad y el propósito. Pollux no recuerda con claridad qué lo llevó a Ouro, pero está convencido de que alguien intentó matarlo. Su búsqueda de respuestas lo empuja a enfrentarse no solo a los rudos mineros y a las autoridades locales —encabezadas por la Sheriff Anderson—, sino también a los peligros biológicos y geológicos del propio planeta. Ouro es un personaje en sí mismo: un lugar donde las tormentas de arena pueden desollar a un hombre y donde extrañas criaturas, conocidas como los "Drifters", acechan en la periferia de la civilización, desafiando la comprensión humana.
A medida que la narrativa avanza, Ivan Brandon despliega una trama que evita las explicaciones fáciles. El guion se apoya fuertemente en el silencio y en la observación, permitiendo que el lector experimente la misma desorientación