King Conan: The Scarlet Citadel es una miniserie de cuatro números publicada por la editorial Dark Horse Comics en 2011, que adapta uno de los relatos más emblemáticos de Robert E. Howard, el creador original del personaje. Esta obra se sitúa cronológicamente en la etapa de madurez del cimmerio, cuando ya ha logrado ceñirse la corona de Aquilonia, el reino más poderoso de la Era Hiboria. El equipo creativo detrás de esta adaptación está compuesto por el guionista Timothy Truman, el dibujante Tomás Giorello y el colorista José Villarrubia, un trío que se ha consolidado como uno de los más respetuosos y potentes en la historia moderna del personaje.
La narrativa del cómic utiliza un recurso de encuadre clásico pero efectivo: un Conan anciano, ya en el invierno de su vida, relata sus crónicas a su escriba, Pramis. Esta estructura permite que la historia no sea solo una sucesión de eventos de acción, sino una reflexión sobre el peso del mando y la naturaleza del poder. La trama principal se desencadena cuando Conan, en su papel de monarca, es traicionado por sus supuestos aliados. Los reyes Amalrus de Ofir y Estrabonus de Koth, movidos por la ambición y el miedo al expansionismo aquilonio, atraen a Conan a una trampa diplomática que desemboca en la sangrienta batalla de Shamar.
A diferencia de sus años de juventud, donde la derrota significaba simplemente huir para luchar otro día, aquí Conan carga con la responsabilidad de su ejército y su pueblo. Tras la masacre de sus tropas, el rey cimmerio es capturado vivo, no por la fuerza de las armas, sino por las artes oscuras de Tsotha-lanti, un hechicero de poderes antiguos y perversos. Conan es conducido a Khorshemish, la capital de Koth, y encadenado en las profundidades de la Ciudadela Escarlata, una fortaleza que funciona tanto como palacio como laboratorio de horrores sobrenaturales.
El núcleo del cómic se centra en el descenso de Conan a las entrañas de esta ciudadela. Truman y Giorello logran transmitir una atmósfera claustrofóbica y pesadillesca. La prisión no alberga solo criminales, sino abominaciones biológicas, restos de eras pre-humanas y entidades que desafían la lógica. En este entorno, el cómic explora la resiliencia física y mental de Conan. A pesar de estar encadenado y despojado de su armadura, su voluntad bárbara permanece intacta, contrastando con la decadencia moral y la sofisticación cruel de sus captores civilizados.
Un elemento fundamental de esta adaptación es la introducción de Pelias, un hechicero rival de Tsotha-lanti que se encuentra prisionero en las mismas mazmorras. La interacción entre Conan y Pelias es uno de los puntos álgidos del guion, estableciendo una alianza de conveniencia que permite al lector explorar la mitología mágica del mundo de Howard sin perder el ritmo de la aventura.
Visualmente, el trabajo de Tomás Giorello es excepcional. Su estilo detallado y orgánico captura la brutalidad de la guerra y la fealdad de lo sobrenatural con una precisión casi táctil. El diseño de la Ciudadela Escarlata es imponente, utilizando una paleta de colores por parte de José Villarrubia que enfatiza los tonos rojizos, ocres y sombras profundas, reforzando la sensación de peligro constante. La narrativa visual es fluida, alternando con maestría entre las grandes composiciones de batallas campales y el horror íntimo de los pasillos subterráneos.
King Conan: The Scarlet Citadel no es solo una historia de supervivencia y venganza; es un estudio sobre la integridad del héroe frente a la corrupción absoluta. El cómic respeta la prosa original de Howard, manteniendo el tono épico y sombrío, mientras expande visualmente un mundo que, hasta entonces,