POCO y POCO II de Ricard Castells

La obra de Ricard Castells, condensada principalmente en los volúmenes *Poco* y *Poco II*, representa uno de los hitos más singulares, herméticos y visualmente subyugantes de la narrativa gráfica contemporánea. Publicada originalmente de forma serializada y luego recopilada, esta obra se aleja de las convenciones del cómic comercial para adentrarse en los terrenos de la abstracción, el expresionismo y la poesía visual. Castells no solo dibuja una historia; construye un universo de texturas y sombras que desafía la percepción del lector.

La trama de *Poco* gira en torno a un personaje homónimo, un ser diminuto, frágil y de rasgos apenas esbozados que transita por un mundo vasto, desolado y profundamente onírico. No estamos ante una epopeya de aventuras al uso, sino ante un viaje introspectivo y existencial. Poco es un observador y, a la vez, una víctima de un entorno que parece estar en constante proceso de descomposición o de génesis. El escenario es una amalgama de arquitecturas imposibles, paisajes yermos y estructuras orgánicas que parecen respirar. En este contexto, la figura de Poco actúa como el ancla emocional del lector, un punto de vulnerabilidad en medio de una inmensidad incomprensible.

Desde el punto de vista técnico, el trabajo de Castells en estos dos volúmenes es revolucionario. El autor renuncia a la línea clara y al contorno definido para abrazar el grafito, el carboncillo y la mancha. Su estilo se caracteriza por un uso magistral del claroscuro, donde la luz no ilumina, sino que emerge penosamente de entre densas capas de gris y negro. Las viñetas de *Poco* no se leen de manera convencional; se contemplan. Castells utiliza el difuminado y la superposición de trazos para crear una atmósfera de bruma constante, lo que confiere a la obra una cualidad táctil. El lector casi puede sentir el polvo, la humedad y la aspereza de las superficies que retrata.

En *Poco II*, Castells profundiza en esta experimentación formal. Si el primer volumen establecía las bases de este mundo espectral, la continuación radicaliza la propuesta. La narrativa se vuelve más fragmentada, rozando en ocasiones la abstracción pura. El autor juega con el ritmo visual, alternando composiciones abigarradas, casi asfixiantes, con espacios de un vacío desolador. El silencio es un elemento narrativo fundamental en ambos libros. Hay muy poco texto, y el que aparece suele ser críptico o poético, funcionando más como un eco que como una explicación de los hechos. Esta ausencia de diálogos convencionales obliga al lector a participar activamente en la construcción del sentido, interpretando los gestos mínimos del protagonista y la evolución del paisaje.

El tema central de la obra es la soledad y la persistencia del individuo frente a lo inabarcable. Poco es la personificación de la resistencia silenciosa. A través de sus encuentros con otros seres extraños y su paso por lugares que parecen ruinas de una civilización olvidada, Castells reflexiona sobre el tiempo, la memoria y la fragilidad de la existencia. No hay una meta clara en el horizonte de Poco; el valor de la obra reside en el tránsito, en la capacidad de conmover a través de la pura plástica de la imagen.

*Poco* y *Poco II* son, en definitiva, piezas de vanguardia que sitúan a Ricard Castells como un autor periférico pero esencial. Su influencia se deja sentir en aquellos creadores que entienden el cómic como un lenguaje capaz de alcanzar las cotas de la alta pintura o la literatura experimental. Es una obra exigente que no ofrece respuestas fáciles, sino que invita a una inmersión sensorial en un mundo donde la frontera entre el sueño y la pesadilla se ha disuelto por completo. Para el estudioso del medio, estos volúmenes son una lección de cómo la mancha y la sombra pueden narrar con mayor elocuencia que la palabra más precisa.

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