Golden Dogs es una de las obras más sofisticadas y atmosféricas del panorama del cómic europeo contemporáneo, fruto de la colaboración entre el guionista Stephen Desberg y el dibujante Griffo. Publicada originalmente bajo el sello de Le Lombard, esta serie se aleja de los tropos habituales del género de atracos para sumergir al lector en una crónica criminal de tintes victorianos, donde la elegancia y la brutalidad conviven en los callejones de un Londres decimonónico recreado con una precisión quirúrgica.
La trama nos sitúa en la Inglaterra de mediados del siglo XIX, una época de contrastes extremos donde la opulencia de la aristocracia brilla sobre la miseria absoluta de las clases bajas. En este escenario emergen los "Golden Dogs", un cuarteto de delincuentes de guante blanco que han logrado lo imposible: operar en el corazón de la metrópolis más vigilada del mundo sin ser capturados, convirtiéndose en una leyenda urbana que aterra a los poderosos y fascina a los desposeídos.
El grupo está compuesto por cuatro individuos unidos por un pasado común de orfandad y supervivencia: Orwood, Lottie, Lucius y Fagin. No son simples ladrones; son especialistas que han elevado el crimen a la categoría de arte. Cada uno aporta una habilidad específica, desde la fuerza bruta y la infiltración hasta la seducción y la planificación estratégica. Sin embargo, lo que realmente define a los Golden Dogs no es su capacidad para el robo, sino el código de lealtad inquebrantable que los une, forjado en los años de miseria en los que solo se tenían los unos a los otros.
La narrativa de Desberg se estructura de manera magistral, alternando entre el presente de los personajes —donde ya han alcanzado una posición de relativo éxito y sofisticación— y los recuerdos de su infancia en los bajos fondos. Esta dualidad permite al lector comprender no solo cómo ejecutan sus golpes, sino por qué lo hacen. La historia arranca cuando, tras años de silencio y aparente retiro, una amenaza externa o una cuenta pendiente del pasado obliga al grupo a reunirse para un último y ambicioso plan. La tensión no reside solo en la posibilidad de ser atrapados por Scotland Yard, sino en las grietas emocionales que comienzan a aparecer en su hermética estructura interna.
Visualmente, el trabajo de Griffo es fundamental para la identidad de la obra. Su estilo detallista captura la esencia del Londres victoriano: la niebla espesa que sube del Támesis, la arquitectura gótica, los interiores recargados de las mansiones y la suciedad de los muelles. Griffo utiliza una paleta de colores que refuerza la atmósfera de "noir" histórico, donde las sombras juegan un papel narrativo crucial. El diseño de personajes es igualmente destacable; cada uno de los cuatro protagonistas posee una presencia física distintiva que refleja su personalidad y su evolución desde la pobreza extrema hasta la elegancia criminal.
El cómic explora temas profundos como la lucha de clases, la identidad y el peso del pasado. Los Golden Dogs son, en esencia, rebeldes que desafían un sistema diseñado para aplastarlos. Su existencia es una afrenta a la moral victoriana, y su éxito es un recordatorio de que, en una sociedad construida sobre la explotación, el crimen puede ser la única forma de libertad. Sin embargo, esa libertad tiene un precio, y la obra no duda en mostrar las cicatrices físicas y psicológicas que conlleva una vida al margen de la ley.
En resumen, *Golden Dogs* es un thriller histórico de ritmo pausado pero implacable. No busca el impacto fácil a través de la acción gratuita, sino que construye una intriga sólida basada en la psicología de sus personajes y en una ambientación impecable. Es una lectura imprescindible para quienes buscan un cómic adulto, inteligente y visualmente deslumbrante, que trata el género de los bajos fondos con la dignidad y la complejidad de una gran novela decimonónica. La obra se aleja de los maniqueísmos para presentarnos a unos protagonistas grises, movidos por la ambición, el miedo y, por encima de todo, un sentido de pertenencia que es lo único que los mantiene a flote en una ciudad que devora a los débiles.