The Scorpion

El Escorpión (*Le Scorpion*), creada por el guionista Stephen Desberg y el dibujante Enrico Marini, es una de las sagas más emblemáticas del cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente por la editorial francesa Dargaud a partir del año 2000, esta obra se inscribe dentro del género de aventuras de «capa y espada», revitalizándolo con una narrativa dinámica, un trasfondo histórico meticuloso y un apartado visual cinematográfico.

La historia se sitúa en la Roma de mediados del siglo XVIII, una ciudad que es el epicentro del poder religioso y político de Occidente. En este escenario de opulencia, decadencia y sombras, conocemos a Armando Catalano, un aventurero y buscador de reliquias conocido como «El Escorpión». Armando es un hombre cínico, seductor y extraordinariamente hábil con la espada, que se gana la vida traficando con restos de santos y objetos sagrados, a menudo de dudosa autenticidad, para coleccionistas adinerados. Sin embargo, su rasgo más distintivo no es su pericia en el combate, sino una marca de nacimiento en su hombro con la forma de un escorpión, un estigma que, según las supersticiones de la época, lo señala como un ser maldito o marcado por el demonio.

El conflicto central de la obra arranca cuando el camino de Armando se cruza con las ambiciones del Cardenal Trebaldi, un hombre implacable que busca restaurar el poder absoluto de su linaje sobre la Iglesia Católica. La trama revela la existencia de las «Nueve Familias», un grupo de linajes aristocráticos que, supuestamente, han gobernado el destino de Roma y del mundo conocido desde los tiempos del Imperio Romano, ocultos tras el velo de la religión. Trebaldi, representante de una de estas familias, ve en el Escorpión no solo a un estorbo para sus planes de ascenso al trono papal, sino un recordatorio viviente de un pasado que prefiere mantener enterrado.

A medida que la serie avanza, la búsqueda de Armando deja de ser una simple cuestión de supervivencia para convertirse en una investigación sobre sus propios orígenes. El protagonista se ve envuelto en una red de conspiraciones que lo llevan a cuestionar la identidad de su madre —ejecutada por brujería años atrás— y la verdadera naturaleza de su herencia. La narrativa de Desberg maneja con maestría el ritmo de los descubrimientos, alternando duelos a espada trepidantes con intrigas palaciegas donde la palabra es tan letal como el acero.

El apartado artístico de Enrico Marini es fundamental para entender el éxito de la serie. Su estilo, caracterizado por un dibujo detallado y un uso magistral del color directo (acuarelas), dota a la obra de una atmósfera vibrante. Marini logra capturar la majestuosidad de la arquitectura romana, la suciedad de los callejones y la elegancia de los salones vaticanos con una precisión asombrosa. El diseño de personajes es icónico, especialmente el del propio Escorpión, cuya estética combina el aire de un forajido con la distinción de un noble caído en desgracia. Las secuencias de acción están coreografiadas con una fluidez que recuerda a los grandes clásicos del cine de aventuras de Hollywood, pero con la crudeza y el erotismo propios del cómic europeo para adultos.

En resumen, *El Escorpión* es una obra que explora temas como la corrupción del poder, el peso de la herencia familiar y la lucha entre la libertad individual y las instituciones dogmáticas. Sin caer en anacronismos excesivos, Desberg y Marini construyen un relato donde la aventura es el motor principal, pero que se apoya en una mitología interna sólida y personajes con matices morales complejos. Es una lectura esencial para los amantes del género histórico y de aventuras, consolidada como un referente del noveno arte por su equilibrio entre entretenimiento puro y calidad artística excepcional.

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